Abierta en 1974 en el espacioso sótano del Hostal Gili, en la playa de Son Moll, la sala de fiestas “Xiroi” fue la sensación de las noches de verano hasta 1993. El empresario Mateo Gili fue una persona avanzada a su tiempo que, contando con un establecimiento turístico en primera línea de playa, supo relanzar aquella zona con la creación de una gran discoteca, una sala de espectáculos de categoría y calidad que cautivó, no solamente a los nativos, si no a los turistas que elegían Cala Rajada como destino de vacaciones.
Ha pasado medio siglo y todavía hay quien recuerda aquella instalación. Hemos recuperado un testimonio: ”Llevo unos días pasando unos vídeos VHS que tenía de hace 40 años y me he encontrado con uno que hice allá por 1982 en la discoteca Xiroi de Cala Rajada (Mallorca) en la que me lo pasé bomba unos cuantos veranos; estaba yo más delgado que no se me ve ahora en las películas eróticas que circulan por las redes, porque no tenía dinero para comer, y lo “freak” que yo era. No paraba de hacer el “mongolongo” todo el rato.


Aquellas chicas que emergían de las aguas y que atravesando la arena se metían en la misma sala de fiestas, un lugar libre de prejuicios, una ya acusada avanzadilla de lo que es hoy la libertad sexual, rompiendo tabúes que, entonces, parecían avergonzar a los mallorquines; aquel gimnasio y el club de saunas mixtas eran la gloria; chicas en “top less” a las que el portero ( ataviado como si fuera un guardia suizo del Vaticano) al conocerlas, les daba “paso franco”.
Todo era muy selecto, a pesar de ello, con clase. Ahora, todo, es tan diferente…. Yo ya bailaba allí, con compañías venidas exprofeso de la península, con abanicos, pero era la moda. ¡Cuánto daño hizo Locomía!, ja,ja,ja… Experiencias acumuladas.


Con el tiempo, en 1993, desapareció la magnífica sala para construir un enorme complejo hotelero. Las chicas del espectáculo ya son grandecitas y casi no se acuerdan de nada. Son Moll siempre estará en nuestro corazón porque allí pasamos los mejores veranos de nuestra vida, con amigos que, todavía, conservo desde que salí de la gris Bilbao y toparme con aquel vergel mallorquín. Mis contactos con beldades alemanas, suizas, francesas o españolas ( las más atrevidas) me cambiaron la vida. Quien, actualmente, me sigue, puede asegurar que allí, en Son Moll, me cambió la vida”.
Firmado: “Torbe” .
Puede que a alguien este nombre le suene a algo.

Sí, “Xiroi” no debía fenecer. Fue una señorial sala sobre la que sentimos no haber podido localizar fotos de su lujo interior, aunque sí algunas imágenes dan fe de la existencia de la macro-discoteca de don Mateo Gili.“Xiroi”: Felices recuerdos.
