Estas vivencias constan de tres entregas correlativas: esta es la primera, la segunda para el día 26 y la tercera será el día 3 de mayo, que serán correlativas y coordinadas sucesivamente.
Fue el día 21 de junio de 1959 cuando me incorporé en el Cuartel de Instrucción de Marinería de Cartagena. Los inscritos de Baleares fuimos los primeros en ingresar en el mencionado Centro de Instrucción. Al llegar, nos raparon el pelo a cero. Con la cabeza rapada, nos vio el Comandante del Cuartel, que pidió informes de ¿por qué se han rapado a los nuevos reclutas?. Le dijeron que era la costumbre llevar a cabo esta función. El Comandante, que lo habían cambiado con anterioridad, pasó la orden de que no se cortase el pelo a ningún nuevo marino a no ser que el inscrito hubiera cometido alguna fechoría, para así ser distinguido de los demás componentes de la dotación.
Mientras los días 29 y 30 llegaron otros contingentes de marineros que se iban a incorporar, a los cuales por orden del Comandante, no los raparon a cero, siendo así los mallorquines únicos sin pelo. El día 01 de julio iniciamos los períodos de instrucción en distintas facetas, como el estudio de un manual militar, composición y distribución de un fusil.
Fue un tiempo en donde conocí a nueva gente y algunos componentes de gente maravillosa. Algunos que desgraciadamente no sabían leer ni escribir. Gracias a Dios, yo pude cursar mis estudios y muy voluntariamente me pidieron si podía escribir algunas cartas: unos a sus padres y otros a su novia. No fue muy de mi gusto que yo tuviera que enterarme de las vicisitudes de sus hogares, pero en fin siempre procuré dar una mano de ayuda a quien la necesitase.
En el Cuartel de Instrucción de Marinería de Cartagena, fui asignado con el número 55 de Baleares y de la dotación del Cuartel con el número 2.201, siendo alojado en la 5a Brigada y bajo las órdenes del Capitán de Infantería de Marina, don Paulino Sánchez Bontempiri, con una muy potente voz de mando.
Durante el período de instrucción que supuestamente tendría que ser de tres meses: julio, agosto y septiembre, un día una brigada, y otro día otra, hicimos marchas por la zona de la «Algameca», pero resultó que el Real Club de Fútbol Deportivo Mallorca, cuyo presidente era don Jaume Rosselló, lo había ascendido a Primera División, tuvo que enfrentarse en competición de la Liga contra el Elche, de cuyo equipo era hincha el Capitán Bontempiri. Este Capitán, antes de la competición, comentó que el Mallorca ganaría al Elche, que se enfrentarían en la próxima competición de la Liga deportiva. El Mallorca derrotó al Elche (no puedo precisar el resultado), que a unos días ya próximos al mes de agosto, al dar los destinos a la marinería, el Capitán me preguntó: «Y tú mallorquín, ¿dónde te van a destinar?». Yo inocentemente le dije que: «creo que a Mallorca». Ya que había influenciado a un amigo de las FNM (Fuerzas Navales Militares), que frecuentaba Cala Ratjada denominado «Pep Frontera», el Capitán me respondió, «No, tú te quedas tres meses más en el Cuartel y me harás compañía». Supuse que sería por la rabia que el Mallorca había ganado al Elche.
No podía suponer nada, ya que mi comportamiento había sido ejemplar, tanto en conducta, social, como en aptitud y aplicación. Me tuve que quedar en Cartagena hasta el mes de diciembre, ya que sería cuando darían los destinos del próximo reemplazo 4º/59. Mientras no se hubiera jurado Honor a la Bandera, no se podía salir a la calle, luego se hacía un examen, para conocer la graduación de los galones de los mayores y los jefes. Una vez cumplido el período de Instrucción y haber Jurado Bandera en honor a la Patria, me quedé en la dotación del Cuartel. Me preguntaron ¿qué sabía hacer?, si sabía cambiar una bombilla, dije que sí, que así fue como fui el responsable del departamento de Electricistas. Mi misión era la de instalar un micrófono con amplificador debajo de la marquesina del patio. Cada sábado se daba lectura a las «Leyes Penales», y se daba cuerda a todos los relojes de cada departamento. (Esto era debido a que el mayor del departamento era un excelente mecánico y relojero). Una vez a la semana se proyectaba en una cabina una película para los que no habían jurado Bandera y no podían salir a la calle. Me acuerdo que era una máquina de marca «Pergam», que cada proyección constaba de tres o más rollos de película, para deleite de los marineros, pero era una «odisea» ya que luego, se tenía que rebobinar el rollo proyectado, para que volviera a su posición del principio.
A finales del mes de agosto, llegó al Cuartel de Marinería, igualmente a cumplir el período de instrucción, un gran amigo y paisano de Cala Ratjada, Bartolomé Morey Melis (epd). Después del almuerzo, los reclutas formaban en el patio del Cuartel, para que los jefes de Sección pudieran escoger, para sus menesteres, a uno o dos miembros de la formación. Yo lógicamente, como Jefe de los electricistas, escogía a mi amigo, y nos metíamos en un transformador o en su caso en el taller de electricistas a comentar lo que ocurría por nuestra tierra mallorquina. Hasta aquí he llegado en esta entrega a Faxdepera, La próxima semana intentaré detallar mis andanzas en el Servicio Militar en Cala Ratjada.
Nicolas Nadal
