12 marzo 2026

    UNA MIRADA ATRÁS – Conxa Garau

    Conxa Garau

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    80 años luciendo el bikini

    Aunque pueda parecer increíble, fuera de nuestras fronteras ya lucían el “bikini”, las dos piezas de baño, en los años 50 del pasado siglo. La prenda se presentó en sociedad en 1946. En España, se tardó muchísimo tiempo en autorizar el bañador. La primera instantánea de una mujer en bikini en las costas españolas fue en 1958. La cercanía geográfica con Francia jugó un papel importante en la aceptación del bikini en España, ya que muchas francesas viajaban a nuestras playas y trajeron consigo estos novedosos trajes de baño, tan icónicos y atrevidos frente a los de una sola pieza.

    Benidorm, Torremolinos y Mallorca fueron zonas pioneras de su uso en España, donde las primeras mujeres que se atrevieron a vestir el bikini causaron revuelo, aunque despertaron la curiosidad de las féminas. Las reacciones negativas y polémicas de la sociedad española de la época no se hicieron esperar, con enfrentamientos con la Iglesia y la Comisión Episcopal de Moralidad (censura española), con amenazas de excomunión a algunas autoridades que deseaban autorizar el uso del bikini.

    La película Bahía de Palma fue vendida como el film más internacional producido aquí hasta la fecha. Nos cuenta María Elena Vallés que, a principios de los sesenta, el entonces ministro de Información y Turismo de Franco, Manuel Fraga Iribarne —que supo convencer al Caudillo y a su conservadora y pía esposa, Carmen Polo— tuvo la idea de impulsar una serie de cintas de temática playera que vendieran el mayor patrimonio de la costa española: el sol y la playa. De todo ese corpus fílmico, uno de los títulos que con más fuerza forma parte del imaginario colectivo es Bahía de Palma, película que, ahora, cumple ya 60 años.

    Vallés comenta que hablar de esta película rodada en la isla supone atender a uno de los mayores óbices a la libertad de expresión artística: la censura. Sorprendentemente, los examinadores del régimen autorizaron en el largometraje de Joan Bosch el primer bikini del cine español, una prenda que hasta hacía pocos años había estado prohibida en las playas españolas bajo amenaza de multa a las mujeres que se atrevieran a lucir el famoso dos piezas.

    El Arxiu del So i de la Imatge del Consell de Mallorca guarda una copia del filme en vídeo, además de otra en 25 milímetros restaurada, que se reestrenó el 5 de noviembre de 2000 con la presencia de los actores y el director en el Teatro Principal de Palma. El acto se organizó con motivo de la exposición de un siglo de turismo en Mallorca, en el Gran Hotel. En dicho archivo también se custodian los diversos afiches del pasquín español, muy recatado, y el mexicano, con todas las bondades de una joven tostándose al sol. También se conservan diversas frases publicitarias y recortes de prensa de la época.

    Bahía de Palma se rodó íntegramente en diversos municipios de Mallorca. Varias escenas de playa se grabaron en Cala Mesquida (Capdepera), muchos años antes de que nuestro litoral se convirtiera en un plató para la realización de numerosas películas de diferente nacionalidad. La actriz alemana, Elke Sommer, muy cotizada por entonces, desafió por primera vez la censura española luciendo un bikini de color negro sobre unas rocas de nuestra costa.
    “El más apasionante escenario del amor latino para la más apasionada historia de amor”, fue una de las frases que el 4 de diciembre de 1962 podían leerse en el cartel de la sala Astoria de Palma, escenario del estreno, donde el bikini fue uno de los ganchos del film, cuya banda sonora original, del compositor José Solá, completó el extraordinario éxito que se prolongó meses en cartel en toda España. También en Alemania triunfó el film, sirviendo de reclamo para que hordas de turistas germánicos hicieran las maletas para pasar sus vacaciones en Mallorca, prueba de que no sólo los anuncios de cerveza nos han servido de promoción turística.

    En 2014, la CNN aconsejaba a quien tuviera un bikini que no hiciese alarde de ello; por lo menos no en la isla de Mallorca, donde los ciudadanos —publicaba— estaban tan hartos de los turistas con ropa inapropiada que pronto podrían emitirse multas por usar esta vestimenta fuera de la playa, considerando los funcionarios que circular por la ciudad con esa semidesnudez era algo inadmisible. La CNN-Mundo comentaba que los turistas preferían vestir un pareo por las calles. Algunas manifestaciones de veraneantes clamaban haber vivido en Mallorca durante los últimos años y se les erizaba la piel cuando contemplaban a algún individuo gordo y sudoroso en el supermercado, que seguramente pensaba que estaba bien, y era correcto, dejar que todo se le colgase.

    La Ordenanza Cívica, en su sección titulada “Etiqueta”, establece que está prohibido que cualquier persona ande o esté “desnuda o encuerada” en lugares públicos, o carente de ropa, con referencia al bikini.

    Con el paso del tiempo, el bikini dejó de ser objeto de polémica y censura en España, donde la sociedad comenzó a aceptarlo y considerarlo como una prenda más en las playas, simbolizando la apertura y modernidad de la sociedad española de los pasados años 70, convirtiéndose en un símbolo de liberación femenina y un reflejo de los cambios sociales que se estaban produciendo en nuestro país. Representaba una ruptura con las rígidas normas de vestimenta de décadas anteriores y permitía a las mujeres disfrutar plenamente de su cuerpo y de la playa. La expansión del bikini entre nosotros estaba servida.

    Ampliamente aceptado, su popularidad y evolución a lo largo de los años demuestran el impacto duradero que ha tenido, convirtiéndose en un elemento de nuestra historia y cultura. Los certámenes de belleza que tenían como denominación “Reina del Turismo Cala Rajada” en agosto, en la plaza de los Pinos, en más de 20 ediciones en los años 1970-1980, fueron prueba evidente del éxito del bañador que nos ha ocupado hoy. ¡Quién lo iba a decir!

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