12 marzo 2026

    UNA MIRADA ATRÁS Conxa Garau

    Conxa Garau

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    ESTE FIN DE SEMANA EN CANYAMEL Y EL PRÓXIMO SÁBADO EN “ES CARREGADOR”: LA BEATA SANTA CATALINA THOMÁS. UNA PINCELADA SOBRE SU HISTORIA.


    Fiesta grande este sábado en Canyamel. Aunque luzca con luz propia la del próximo sábado en “Es Carregador”. La fecha de celebración de Santa Catalina Thomás, patrona de Canyamel, es este día 28, que se repetirá, una semana más tarde, día 2 de agosto en el caserío, con la reapertura del remozado pequeño templo, donde a lo largo del presente mes se oficiarán misas, para dar servicio religioso a los numerosos residentes en este, todavía, bucólico Carregador.
    La Capilla de este enclave gabellí, situado en el carrer Anfós —entre n’Aguait y Sa Font de Sa Cala— fue inaugurado solemnemente el 14 de julio de 1930, víspera de la festividad de Santiago Apóstol (Sant Jaume), patrón de España, mientras en Palma se celebraban grandes fiestas en honor de la canonización de la Beata Catalina Thomás, que en aquellos días tenía lugar en Roma por el papa Pío XI.
    Dentro de cinco años se cumplirá el centenario de este significativo evento. La Capilla se puso bajo la protección y denominación de Santa Catalina Thomás, efectuando la bendición mossèn Pere Ferrer i Lliteres, Prelado doméstico del Pontífice romano, nacido en Capdepera en 1876, asistido por los clérigos de la parroquia local y algunos foráneos. El alcalde Miguel Caldentey y el Ayuntamiento en pleno, juntamente con la colonia de residentes y veraneantes, resaltaron el emotivo acto, en el que, asimismo, se estrenó un pequeño campanario, que todavía existe sobre el Oratorio. Hace unos años Juan Pons, experto en la materia, hermano del sacerdote jesuita Nicolau Pons, historiador que dedicó su ministerio a aquel bello entorno, remodeló la campana, mientras que la devota familia Company-Reverte decoró el interior de la pequeña iglesia y la figura de la Beata.
    En la diminuta sacristía se guardan unos cuadros de la Virgen de la Esperanza, patrona de Capdepera; de la Virgen de San Salvador, patrona de Artà; del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón de María Santísima, así como otro con la figura de Ramón Llull. En 2007 un anticuario de Palma obsequió con un Cristo crucificado y un matrimonio polaco donó un cuadro del Beato Juan Pablo II, hoy Santo.
    La Capilla d’es Carregador fue construida en terrenos cedidos por doña Concepción Alzina, hermana del ilustre doctor don Juan Alzina Melis, gracias a las dádivas de las benefactoras familias que en aquel lejano 1930 habitaban en aquella costa de mar. Una construcción de puro estilo románico, la cual copia en sus detalles a las pequeñas iglesias contemporáneas de la Conquista y siglos precedentes, diseñada con sencillez y distinguida rusticidad, la cual encaja dentro de la placidez del lugar y con los pinos que la circundan.
    Personajes de aquella efeméride fueron Juan García Blanes, farmacéutico; Antonia y Sebastián Sancho, de “Ca’n Coll”; Miguel Palou, Gabriel Medina, médicos; Catalina Melis, maestra; Maria Caldentey, hija del alcalde de entonces y esposa que fue del doctor Antonio Llinás; Francisco Garau, notario; Apolonia Sabater de Pou, propietarios del predio “Ca’n Cardaix”; el catedrático Tito Alomar o los presbíteros Llorenç Lliteres, escritor, y Jaume Mas Bauzà. Este último cuidó del recinto entre 1960 y 1968, un cura que se dedicaba a recolectar camomila (manzanilla) y la despachaba dentro de bolsas que regalaba o vendía a gente que acudía a su casa o a la Capilla, que durante su periplo entre nosotros fue conocido como el “capellà de ses bosses”.

    Un manantial de agua potable, propiedad de las Hermanas Verger, que hubiera surtido el líquido elemento, en otros tiempos, al municipio; el enorme casal Bons Aires, que durante varios veranos sirvió de zona “d’esplai” a jóvenes de acampada; los viñedos y propiedades de una carismática familia: los Morey, con su patrón de pesca al frente; o las pequeñas playas —la “dels escolanets”, donde los monaguillos con el ínclito rector Joan Dalmau se bañaban en aquellas cristalinas aguas, en unos tiempos en que los curas con sotana tenían prohibido refrescarse con un simple “meyba” en el mar (Dalmau rompió moldes, a éste nadie le “tosía”)— o los senderos al borde del mar con “tamarells” a profusión, jalonan junto con recónditas cuevas bajo la erosión arenosa de aquel litoral, todavía virginal paraje. En su recopilatorio Vivències la cantautora Joana Colom, que habita en uno de los doce chalets existentes entre la frondosidad del sano pinar, canta su loa poética a este bello rincón gabellí. Vale la pena escucharlo.
    Feliz fiesta de la Beata, “canyamelins” y “carregadorins”!

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