El Centre Melis Cursach acoge desde hoy viernes, 30 de mayo, la exposición Evolución del artista Ernesto Rodríguez, una muestra que invita al visitante a transitar por diferentes etapas de su trayectoria a través de un lenguaje profundamente personal, elaborado con cerámica policromada, vidriada y una cuidada escenografía de luces.
La exposición reúne una selección de piezas que combinan bustos, composiciones murales y una instalación especial situada en el interior de la cisterna del centro. Las obras que la componen, lejos de responder a una cronología o retrospectiva convencional, se agrupan como capítulos de una evolución artística en la que cada etapa tiene su propio lenguaje formal y emocional. El uso de la luz artificial, a menudo con planteamientos teatrales, contribuye a crear ambientes sugestivos donde cada figura —clásica en iconografía, contemporánea en ejecución— parece contener una historia no contada.
Un universo cerámico con alma
Las figuras de Ernesto Rodríguez destacan por su carga expresiva. Aunque trabajadas con técnicas de cerámica tradicionales, se articulan con una libertad formal que explora la tensión entre la fragilidad del barro y la fuerza de las emociones humanas. Su obra busca conectar al espectador con las capas más internas del ser humano, mostrando cuerpos como armaduras rotas, ensambladas, vulnerables… pero con una poderosa carga simbólica de sanación y transformación.
La instalación ubicada en la cisterna acentúa esta búsqueda con una escenografía inmersiva, en la que el cuerpo humano, lo colectivo, y el paso del tiempo se entrelazan como un solo discurso plástico.
Un artista con raíz mediterránea
Nacido en La Habana en 1975 y residente en Mallorca desde 1999, Ernesto Rodríguez inició su carrera como editor gráfico en el taller del maestro Joan Riera Ferrari, con quien estableció un vínculo personal y profesional profundo. A partir de 2002 se forma en cerámica en Felanitx y en 2006 celebra su primera exposición individual.
Desde entonces ha realizado cerca de 70 exposiciones, tanto individuales como colectivas, en Mallorca, la península, y varios países europeos, destacando su participación en La Nit de l’Art de Palma, el Museu Can Prunera, y galerías en Zúrich o Andorra. Su obra ha evolucionado desde los estudios anatómicos figurativos a formas más abstractas y narrativas, incorporando también el uso de pintura y técnicas mixtas.
Una cita con la emoción estética
La exposición Evolución estará abierta al público en los próximos días y promete ser una experiencia visual y sensorial. A través de sus obras, Rodríguez establece un diálogo entre el individuo y la colectividad, la belleza y la herida, la técnica y la emoción.
Capdepera se convierte así en escenario de una propuesta artística cargada de intención, que dialoga con el espacio que la acoge y ofrece una lectura cerámica de la condición humana.
