Existen en Capdepera asociaciones dedicadas a la protección de casi todo tipo de animales domésticos: gatos y perros preferentemente, pero también tortugas, hamsters, muñones, cabras y algún que otro jabalí. Nos lo explicaba un veterinario muy afincado en la localidad y que recordaba que todo empezó hace 32 años, en 1990, cuando una chica danesa, Tina Ahlmann, se constituyó – y para ello fue homenajeada por el Ayuntamiento de aquellos años – en la mejor amiga de los perros abandonados de Capdepera.
Solamente el primer año, Tina, salvó a treinta y cuatro perros que, en la perrera municipal, estaban destinados a ser sacrificados por no ser reclamados por sus posibles dueños.

A lo largo de los años transcurridos se han podido contemplar toda clase de canes de distinta raza y clase: perros de caza, guarda o compañía; perros mestizos, pastor alemán, Dobberman, ca de bestiar, Beagle, Fox terrier, Setter irlandés, Drahthaar, ibicenco, dackel, ratera y perdiguero. De todas estas especies Tina Ahlman ha sido cuidadora.
Una loable actividad que no corre, en absoluto, pareja con el comportamiento de ciertos dueños, extranjeros y españoles, que cuentan con voluminosos y peligrosos perros que, al parecer y por los hechos publicados en prensa, no respetan la propiedad de fincas en donde pacen (pacíficamente, valga la redundancia) rebaños de ovejas.
A tenor de que diferentes ganaderos y payeses de Capdepera han sufrido, en los últimos años y semanas, ataques de perros asilvestrados, con masivas matanzas que han victimizado ovejas y cabritos, sin que nada se haya hecho al respecto, a pesar de las denuncias, para mejorar la situación que evite los terribles siniestros acaecidos, se ha optado por parte del “Seprona” — con el concurso del Ayuntamiento — a proceder, en poco tiempo, a rescatar la figura del guarda forestal que con tanto ahínco protagonizó el jubilado Juan Salas Gelabert .

Son dos caras de la moneda, y no de la misma moneda. Porque no son de recibo los asesinatos que se vienen cometiendo, con demasiada frecuencia, en el campo y contra las pacíficas ovejas. Explica un perjudicado que sí sorprende al perro atacando a sus ovejas es lo de menos asestar un trancazo, puesto que si le dispara saldrá el hombre peor perjudicado todavía y el dueño del perro, indemne. Incluso se conoce a propietarios de perros-lobo que han lavado las bocas y cuerpos de sus perros, los cuales regresan a casa sucios de sangre del pobre ganado, por temor a ser descubiertos.
Por ello hay que felicitar a los cuidadores de gatos, mascotas, perritos, etc. que se deshacen para mejorar la calidad de vida de estos animales, todo lo contrario de lo que hacen los desaprensivos dueños o poseedores de perros y gatos salvajes que asaltan corrales de casas particulares en busca de alimento por dejadez de sus propietarios o por carencia de propiedad. Hubo un tiempo — tempus fugit – que existía un furgón que iba a la caza de felinos, especialmente, que vagabundeaba por las calles del pueblo. ¿Cuántas Tina Ahlmann hacen falta en Capdepera?
