Por primera vez, Rö Nikkei formará parte de la Mostra de la Llampuga, y lo hace con la ilusión de quien vive un estreno muy esperado. “Esta será nuestra primera vez”, explica Javier, responsable del restaurante. “Somos un local pequeñito, y participar en este tipo de eventos requiere mucha logística, pero lo encaramos con mucha energía y muchas ganas. Tenemos mucha gente local que nos acompaña desde la apertura y ahora queremos llegar a más público y que nos tomen como parte del pueblo”.
El equipo de Rö Nikkei participará en la Nit de Tapes del viernes, con dos propuestas que definen su cocina: creatividad, técnica y producto de calidad. “Por ser nuestra primera vez, empezaremos con la Nit de Tapes, no tanto por el concurso, sino porque a nivel organizativo nos venía mejor”, comenta Javier. “Trabajamos casi exclusivamente con pescado, y en su mayoría en crudo, así que llevaremos dos productos que tenemos en carta adaptados al formato tapa”.
La propuesta de este año promete sorprender: “Para el concurso de tapas presentamos un nigiri inspirado en los sabores de Mallorca”, adelanta. “Nos hace recordar al bacalao con sobrasada y otras recetas típicas de aquí. Usamos arroz bomba de Sa Pobla, sobrasada artesanal de nuestro amigo Miguel, de Cas Conill, y le damos nuestro toque japonés: marinamos la sobrasada con koji, que es arroz fermentado con esporas, la tostamos con soplete y preparamos una salsa tipo teriyaki con miel y naranjas del pueblo”.
Aunque Rö Nikkei no estará en la jornada del domingo, Javier confiesa que ya tienen ideas en mente para futuras ediciones: “Hicimos pruebas para presentar algo con llampuga curada con sal y vinagre de arroz, y quedó muy bien, pero preferimos guardarlo para el próximo año. Este año queremos disfrutar, mostrarnos y tener ese contacto directo con la gente”.
Más que la competición, lo que buscan es la conexión. “Lo importante para nosotros es estar ahí, hablar con la gente, que nos conozcan y entiendan nuestra propuesta”, explica. “Somos un restaurante pequeño y preferimos dar pasos seguros. Queremos hacerlo bien y que la gente se quede con un buen recuerdo de nosotros”.
El espíritu de Rö Nikkei se refleja también en su historia. “La idea nació en la pandemia, casi por necesidad”, recuerda Javier. “Empezamos haciendo sushi para amigos y conocidos. Yo ya había trabajado en un japonés de Capdepera hace unos 15 años, y la gente me recordaba de aquella época. De golpe todo creció mucho, hasta que encontramos nuestro espacio. Primero hicimos un pop-up en el Hotel Marbel y después conseguimos nuestro local actual. Llevamos ya casi cuatro años aquí y seguimos construyendo este proyecto con mucho amor y cariño”.
El restaurante es un proyecto familiar gestionado por Javier y su mujer. “Ella se ocupa de la parte administrativa y es el comodín de todo, y yo llevo más la cocina. Lo hemos hecho todo nosotros mismos, y eso se nota: tiene una carga emocional muy fuerte”, dice. “Nos ayuda también mi cuñada, que atiende las mesas, así que al final Rö Nikkei es un lugar familiar, tranquilo, con una cocina diferente y hecha con alma”.
En cuanto al futuro, Javier lo tiene claro: “Queremos afianzar nuestra propuesta y seguir creciendo poco a poco. Tenemos clientes que vienen desde otros pueblos y eso nos llena de ilusión. Queremos que la gente de Capdepera sienta que no hace falta irse a Palma para disfrutar de una cocina diferente. Además, estamos desarrollando un proyecto paralelo de panadería de masa madre, porque siempre tenemos nuevas ideas y nos gusta seguir creando”.
Sobre el nombre, aclara con una sonrisa: “Rö viene del término inglés o alemán que significa crudo, y lo adaptamos un poco al español y al argentino. Representa nuestra cocina, porque al principio no teníamos fuego, solo un soplete. Y Nikkei es la fusión entre la gastronomía japonesa y la peruana, una mezcla cultural con mucha historia que nos inspira cada día”.
Javier concluye con un mensaje claro: “Queremos que la gente se anime a visitarnos y a probar algo diferente. No solo tenemos sushi o pescado crudo: hay opciones para todos los gustos. Lo tratamos todo con mucho cariño, con técnica y amor. Nos encantaría que se dejen sorprender, que prueben y que vuelvan. Los esperamos con los brazos abiertos en nuestra esquina de Son Moll, donde empieza Es Carregador”.



