Cada cultura tiene sus dichos y canciones sobre la importancia del hogar, así como la comodidad y la seguridad que encontramos en él. Sin embargo, para muchas mujeres, el hogar es un espacio de dolor y humillación.
La violencia ejercida contra la mujer, es un fenómeno universal, que persiste en todos los países del mundo. Las víctimas conocen con frecuencia a sus autores. La violencia doméstica, en particular, continúa siendo terriblemente común en todo el mundo y es aceptada como “normal” en demasiadas sociedades tribales del mundo.
La violencia contra la mujer tiene repercusiones mucho mayores que el daño inmediato causado a la víctima. Las consecuencias son devastadoras para las mujeres que la experimentan y tiene un efecto postraumático para los que la presencian, en particular para los menores.
Constituye una violación de los derechos humanos básicos que debe eliminarse mediante la voluntad política y las actuaciones judiciales y civiles en todos los sectores de la sociedad. Y es vergonzoso para los Estados que no logran evitarla y erradicarla de las sociedades que la toleran.
El teléfono 016 es el número al que todos podamos llamar si vemos este tipo de violencia.
