Costas dictamina que hay que derribar y eliminar esta edificación con más de cincuenta años de historia
El chiringuito de la playa de Son Moll tiene los días contados. Sobre el establecimiento pesa una orden de demolición dictada en aplicación de la Ley de Costas, una resolución que obliga a su desaparición al encontrarse en dominio público marítimo-terrestre.
La decisión responde a la aplicación estricta de la normativa estatal por parte de la Demarcación de Costas, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, cuyo criterio es claro: las construcciones fijas situadas en zona de dominio público deben ser retiradas para recuperar el espacio litoral.
El caso de Son Moll no es aislado. En distintos puntos de Mallorca se han iniciado o ejecutado procedimientos similares, enmarcados en la política de renaturalización del litoral impulsada por el Estado, que persigue eliminar edificaciones consideradas incompatibles con la actual legislación.
En el caso concreto de Son Moll, el establecimiento lleva más de cinco décadas formando parte del paisaje de la playa y de la memoria colectiva de vecinos y visitantes. Sin embargo, la antigüedad o el arraigo social no tienen, en sí mismos, a día de hoy, efecto jurídico suficiente para mantener la ocupación del dominio público marítimo-terrestre si no existe concesión vigente conforme a la normativa actual. Y de decimos a día de hoy, porque el Govern de les Illes Balears está intentando aprobar una Ley autonómica que permita a aquellas construcciones que puedan demostrar un valor patrimonial permanecer intactas.
La orden estatal, que es la que rige actualmente, implica que la estructura deberá ser desmontada y retirada, devolviendo el espacio a su estado anterior. A partir de este momento, se abre un escenario en el que podrían presentarse alegaciones o explorarse vías administrativas, pero la situación de partida es clara: existe una resolución de demolición.
La noticia supone un golpe para uno de los establecimientos más emblemáticos de la playa de Son Moll y abre un debate más amplio sobre el futuro de determinadas construcciones históricas situadas en primera línea de costa.
El desenlace definitivo dependerá de los plazos administrativos y de las posibles iniciativas que puedan impulsarse en las próximas semanas, pero el punto de partida es inequívoco: el chiringuito de Son Moll deberá ser demolido en aplicación de la Ley de Costas vigente.


