La llegada de junio no únicamente nos trae de vuelta las altas temperaturas, también los conciertos del XXIV Festival Serenates d’Estiu que organiza Joventuts Musicals en los jardines de la Torre Cega de la Fundación B. March.
Un total de cinco conciertos conforman la presente edición, diferentes todos ellos en la línea de la personalidad del festival, una programación atractiva y variada, con reconocidos músicos del panorama musical actual, con la intención de llegar a todos los gustos y públicos. Sin dejar de lado el escenario emblemático, un lugar especial que hace que escuchar música se convierta en algo mágico.
Hemos querido hablar con la presidenta de Joventuts Musicals, Noemí Dalmau para que nos cuente las novedades
Vuelven las serenatas un año más…
Desde Joventuts Musicals estamos super contentos de poder anunciar el nuevo festival y que podamos seguir poniendo la música como protagonista en Capdepera. Este festival es un claro signo de identidad cultural del municipio y de la comarca.
¿Cuántos años son ya?
(Risas) Llevamos 35 años. Esta será nuestra 34ª edición, contando que el año de la pandemia no lo pudimos celebrar. Se dice muy rápido, pero detrás de cada edición ha habido mucho esfuerzo, mucha implicación
Es mucho tiempo, pero remontándonos a la primera edición, ¿qué fue lo que os hizo empezar estas serenatas?
Este festival nació como iniciativa propia de gente del pueblo que tenía una especial inquietud por la música y la cultura, pero especialmente por la música. Con esas ganas decidieron buscar ayudas y apoyos para que se pudiera hacer realidad esa inquietud. Las primeras serenatas se celebraron en 1988 y desde el primer momento las personas que lo han apoyado han sido sin ánimo de lucro.
Durante 34 ediciones habrán pasado muchas personas
La primera presidenta, y fundadora, fue Eleonor Gómez Quintero. Tras ese primer impulso recogió el relevo Berta Liesengand Moll; más tarde llegó Elvira Dalmau Fuentes y después asumí yo asumí el reto.
Desde pequeña he tenido vinculación con Joventuts Musicals. Mi hermana y yo empezamos a colaborar de pequeñas porque éramos alumnas de Berta y Eleonor.
¿Qué mejor que la directiva pase a gente realmente implicadas con el proyecto?
Es un orgullo poder estar donde estamos y de haber podido aprender de las mejores, es una vinculación para toda la vida.

Y ahora, ¿cómo lo ves el festival? ¿Cómo ha evolucionado?
Las cosas han tenido que ir evolucionando porque nos hemos tenido que ir adaptando a las circunstancias económicas y sociales. Ahora mismo, hay mucha oferta en toda Mallorca, de muchos tipos tanto musical, arte, teatro…etc. La gente tiene un acceso muy fácil a la cultura que antes solo se reservaba para unos cuantos o para momentos muy especiales.
Pero en la actualidad, puedes disfrutar de un concierto en vivo con total facilidad cuando antes no tenías acceso.
Nos tenemos que adaptar a las nuevas circunstancias sociales, tenemos un gran trabajo de motivar a los jóvenes músicos para que lo vivan como algo que forma parte de su actividad musical a través de la escuela de música
Viendo las cosas con perspectiva y viendo las dificultades ¿En algún momento pensabais que podías llegar tan lejos como lo habéis hecho?
En general sí, desde Juventud Musicals siempre hemos tenido esa visión. No negaremos que han habido dificultades, hemos tenido momentos muy difíciles y críticos, como fue en 2001 que hubo un tornado que destrozó por completo los jardines (Torre Cega) y tuvimos pocos apoyos. Siempre se ha luchado y se ha conseguido estabilizar.
¿De quién recibís apoyo para poder llevar a cabo el festival?
Ahora mismo nuestros principales apoyos son el Ajuntament de Capdepera, la Fundación Bartolomé March Servera, que nos cede el jardín; Juventudes Musicales de España y un número de privados de los que no me quiero olvidar de ninguno: la Asociación Hotelera de Capdepera, Playas de Capdepera, Aguas Capdepera, Wikiki Gastrobar, los hoteles Beach Club Font de Sa Cala y Hotel Na Forana y Seguros Bilbao.
Cada uno de estos patrocinadores son imprescindibles para que el festival siga siendo una realidad. Es obvio, pero es una realidad muy importante a la que hay que agradecer y mostrar gratitud por su apoyo.

Y centrándonos en este año, ¿cómo se presenta el festival? ¿Qué tenéis preparado?
Este año venimos cargados de muchas ganas. Presentamos una línea de programación variada con diversos estilos para poder llegar a todos los públicos, y tener una audiencia lo más amplia posible.
Se trata de cuatro conciertos en julio, el primero será el jueves 6, el segundo el jueves 13, el tercero el viernes 21, la última cita será el viernes 28.
El primero será el jueves 6 de julio, KamBrassQuintet, un quinteto de metal será el que dará el pistoletazo de salida. Un quinteto muy fresco y brillante. Una mirada diferente al quinteto de metales. Musicalidad, energía y respeto por la música de cámara es el objetivo de esta propuesta, donde la versatilidad y el potencial de esta formación se harán visibles a lo largo de todo el programa. Presentan un repertorio interesante, con unas obras originales para la formación y adaptaciones de obras conocidas por el gran público adaptadas a esa formación. Obras de compositores como Lutoslawski, Granados y Albéniz formarán parte de esta propuesta musical,
El segundo de los conciertos será el jueves 13 de julio, se tratará de un recital de guitarra sola por el guitarrista Álvaro Toscano. La calidad musical del guitarrista clásico ha sido avalada por más de veinte premios internacionales, entre los que destacan el primer premio en el 96º Concurso Permanente de Juventudes Musicales de España o el primer premio en el Concurso Internacional Ciudad de Guimaraes (Portugal). Es un recital de guitarra clásica, pero además tocará e interpretará diversos estilos. Toscano ahora mismo es una referencia a nivel mundial, ha ofrecido más de ochenta recitales a lo largo de la geografía europea.
Para el viernes 21 de julio dispondremos de un concierto con la producción más grande. Diabolus in Musica propone una versión personal y diferente que ofrece un espectáculo universal de la ópera Tosca Nostra. La ópera Tosca, del compositor italiano Giacomo Puccini, estrenada en el año 1900, es una de las páginas líricas más bellas y dramáticas de la historia de la música.
Es un paso por los mejores momentos de esta ópera. Es la gran producción del festival. Además, acompañado del uso de audiovisuales para envolver la acción de la puesta en escena
El último concierto será el viernes 28 de julio, para el cierre lo solemos hacer con un concierto de Jazz. Victor Carrascosa Cuartet, que abarca la inspiración de los años 40, 50 y 60. Buscan ofrecer una personalidad propia en sus interpretaciones. Con un lenguaje basado en esa época, inspirado por sonidos como los de Clifford Brown, Kenny Dorham, Lee Morgan… Víctor Carrascosa busca crear un nuevo sonido, que mantenga la esencia de sus referentes y a la vez se adapte a su forma personal de ver la música y al jazz de la actualidad.

¿Ha sido difícil confeccionar este programa?
No especialmente. Teníamos ya en mente lo que teníamos previsto y solo ha sido trabajo de hacerlo realidad. El año pasado tuvimos una gran aceptación el concepto de hacer teatro lírico y gustó mucho y por esto este año hemos querido repetir. Nosotros vamos cambiando porque nos adaptamos al público. ¿Por qué mantenemos el jazz? Estamos en una constante búsqueda de aquello que tenga aceptación del público. A veces Fado, otras Flamenco; nos interesan todas las músicas que no sean estrictamente clásicas.
¿Qué tipo de público suele estar interesado en el festival y viene a disfrutar de las serenatas?
No tenemos un público en concreto. Por suerte tenemos un perfil de público muy variado: está el público fijo del festival, personas melómanas y con inquietud cultural del municipio, también familias y gente joven, tanto de aquí como de otros municipios de Mallorca, o veraneantes, y público extranjero, tanto residente como turistas de los hoteles del entorno.
El programa que ofrecemos abarca un amplio abanico de estilos porque pretendemos que cada persona interesada pueda encontrar el perfil de música que más le atraiga.
Y centrándonos en el municipio de Capdepera, ¿Hay inquietud cultural?
Sí, sin duda. La habido sido siempre. Capdepera ha sido siempre por tradición un municipio muy musical. Mucha gente tiene una dedicación a través de las diversas instituciones que coexisten como la Escuela de Música, Corales, Banda, grupos diversos como el de ball de bot, otros de música juvenil, cantautores o músicos profesionales.
Ha habido momentos más álgidos de actividad, pero en general es un municipio que puede presumir de ésto.

¿De dónde crees que viene esta tradición?
Es como una semilla que se sembró y está dando sus frutos. Siempre se trata de personas que tuvieron esas ganas, esa iniciativa y que siguen poniendo empeño para que continúe. Con la ilusión creada, los coros, banda de música, escuela, ball de bot.
Todo crea una red cultural que está en el municipio. Hay que seguir trabajando para que estas pequeñas asociaciones sigan. La música tiene que estar a nivel social
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Queremos hacer una especial mención a la Fundación Bartomeu March. Porque gracias a ellos y a su disposición podemos celebrar el festival allí. Nadie se imagina este festival en otro lugar. Es un ambiente que crea un marco emblemático para que el lugar sea único. Cada concierto tiene un marco especial.
