14 marzo 2026

    No por sabido, no haga falta recordarlo

    Paula Valls

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    El cambio climático, dicen, es el gran villano, pues está jugando un papel crucial en la disminución de los recursos hídricos. Los patrones de lluvia están cambiando, los glaciares se están derritiendo y las sequías son más frecuentes y severas. Está afectando, en grado sumo, a la agricultura y al suministro de agua urbana. Las altas temperaturas no sólo aumentan la evaporación, sino que también afectan los niveles de las fuentes de agua dulce, torrentes, lagos… obligando a muchas comunidades a adaptarse a nuevas realidades hídricas, modificando sus hábitos de consumo y buscando fuentes alternativas de agua.

    El uso irresponsable y excesivo del agua, en el turismo y campos deportivos o agrícolas, consume el 70% de las subsistencias líquidas potables, convirtiendo en anticuado el cultivo de las plantas, por ejemplo, contribuyendo al desperdicio de este recurso vital. Además, la industria y las actividades domésticas también juegan su parte en el uso insostenible del agua. Cada vez que dejamos el grifo abierto o nos duchamos con más asiduidad de la que se necesita jugamos con nuestro futuro.  

    Podemos pensar que nuestras acciones diarias no tienen un gran impacto, pero cuando se suman, el efecto es enorme. Desde dejar correr el agua mientras nos afeitamos hasta lavar ropa en cargas pequeñas,  estamos desperdiciando litros y litros de agua cada día. Implementar pequeñas medidas como arreglar fugas, usar duchas de baja presión y recolectar agua de lluvia ( cuando llueva, claro, no como este año) para uso en jardines puede marcar una gran diferencia.  Todos estos pequeños pasos suman y pueden ayudar a conservar este recurso tan necesario.Además, la elección de electrodomésticos eficientes y la implementación de hábitos conscientes pueden  tener un impacto significativo en el ahorro de agua, a largo plazo.

    Recientemente la comarca de Llevant ha formado un frente común para adaptar el ciclo del agua ante la emergencia climática. Esa unión de esfuerzos persigue la consecución de una subvención del Plan de Recuperación,  Transformación  y Eficiencia ( PERTE) que canaliza los fondos destinados por la Unión Europea. Manacor, Sant Llorenç, Capdepera, Artá y Son Servera forman parte de esa asociación de beneficiarios público-privados con un objetico común. “Aguas Capdepera”  lleva la gestión diaria y directa del agua, al igual que otras empresas pertenecientes a los núcleos de población citados.

    El proyecto PERTE impulsa el uso de nuevas tecnologías sobre el ciclo integral del agua, aumentando su eficiencia, reduciendo las pérdidas en las redes municipales de suministro y avanzando en el cumplimiento de los dictados medioambientales y normativas internacionales. También permitirá digitalizar la red de aguas, lo cual mejorará el uso de los recursos hídricos disponibles. El presupuesto total del proyecto en cuestión  es de 4.970.742€. La planificación de dicho proyecto  tiene un plazo de ejecución de 22 meses y, en el supuesto de no obtener la ayuda económica solicitada, su implantación se demoraría entre cinco y diez años, un tiempo que se prevé excesivo ante la situación de emergencia climática y el crecimiento exponencial del consumo de agua en toda la comarca, donde la única fuente de agua potable son los acuíferos de interior, algunos contaminados por nitratos, además de los de la costa, sobreexplotados con intrusión salina.  Todo ello según manifestaciones hechas por técnicos de diferentes Ayuntamientos de la comarca de Manacor.

    Parece ser una óptima noticia ésta del proyecto PERTE. Aunque deberemos concienciarnos todos los humanos, pues el cambio ¡está ahí!

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    Fotos:  Manguera en secano

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