Durante noviembre y diciembre me he venido ocupando de un paisano, que he mantenido su nombre y apellidos en el anonimato, y que por supuesto tampoco ahora lo voy a desvelar a pesar de que muchos seguidores de mis colaboraciones me han preguntado ¿quién es este personaje que se ha reido de ti? pero que como dijo Jesús: en una frase plasmada en el Evangelio Mateo 7:15-20 «Por sus hechos lo conoceréis», que se traduce como: la estela de un individuo se construye a través de los actos y acciones, que marcan su trayectoria y constituyen su reputación, sea esta buena o sea mala.
Yo sé positivamente que «nunca llueve a gusto de todos». Esto es una realidad. Pero ha habido lectores que han seguido todas mis vivencias, desde que empecé a redactar mis andanzas por el mundo periodístico. También es posible que algún lector que habrá pensado: «bah paparruchas», como decía el célebre Pato Donald, pero siempre ajustándose a la realidad de lo sucedido.
Con este vecino de Capdepera, a pesar de que no había nacido en Mallorca, sino en un pueblecito de allá por Alicante, en este caso hay que tener en cuenta que la persona «no es de donde nace, sino de donde se hace».
Este paisano ha vivido siempre en Capdepera, que es un gabellí de hecho y derecho, como cualquiera que haya nacido aquí.
A través de muchos años he tenido convivencias conjuntas. Desde muy joven, cuando frecuentaba el domicilio de los hermanos: Biel y Toni Talaya. Luego apareció por el local denominado Bar Sin Nombre, que era propiedad de un matrimonio alemán: Hans e Irmgard Finkbeiner.
Sería allá por el año 1963, cuando apareció este «amigo» en una velada, imponiendo su criterio. Pasamos en este local, altas horas de la noche al son de muy buena música, y en franca camaradería, incluso lo introduje en la familia del entrenador de Fútbol: Helenio Herrera, que pasaba las vacaciones en Cala Rajada y con quien yo mantenía una fuerte relación.
Mis vivencias con este paisano, al cual consideraba un amigo, pero que en realidad era por conveniencia.
He redactado los hechos durante cuatro semanas y siempre ajustándome a la realidad de lo ocurrido.
Últimamente este compañero, que formó parte de la desaparecida Coral Sol Naixent, con las voces bajas (su tono de voz no estaba de acorde con los demás cantantes en tono bajo).
Cabe recordar que «Las montañas están allí, en lontananza inamovibles, en contrapartida, son las personas que van de un sitio a otro y en algún momento se encuentran».
Valga esta observación, que esta semana pasada, al doblar una esquina, casi… casi me di de bruces con este paisano.
Nota final: Es mejor no guardar rencor a nadie. No vale la pena retener actitudes innecesarias en la mente. El transcurso de la vida se encarga de darle a cada uno lo que se merece.
