Cómo recuerdo mi Cala Ratjada, aquellos tiempos de mi niñez, es el lugar donde he nacido y me crié. La cuna de mi honradez, barrio de mi alma. Fue por sus calles donde he gozado de mi vida. Descendiente de una de las primeras familias (NADAL) que poblaron este bello rincón de Mallorca. (Hoy Cala Ratjada).
Nadie habrá leído nada sin que alguien no lo haya escrito antes. Así fue como me introduje en saber el «porqué de las cosas». Leyendo, preguntando y aprendiendo, es como en el año 1969 me interesé en el mundo de la información. Solicité una corresponsalía de prensa para Capdepera / Cala Ratjada. Era el año 1982 cuando, después de haber aprobado unos exámenes, obtuve el carné de periodista para el diario El Día de Baleares. (Otro asunto es, cuando se llevan más de 30 años continuados en una profesión sin título alguno, ya se puede considerar titulado en el gremio).
Después de haber ejercido más de 53 años, de una forma directa o indirecta con la prensa escrita, la radio, por Internet (Radio Cala Ratjada) y la televisión autonómica de Baleares, IB3 (Poble X Poble, con Virginia Quetglas y Juan Montse; Anem a sa Platja, con Pau Cavaller; y Gent de la Mar, con Manolo Barahona), incluso con colaboraciones escritas, con cartas a la B.B.C. (British Broadcasting Corporation) de Londres, Radio Moscú, Radio Teherán, Radio Praga, Radio Tirana de Albania y Radio Argel en tiempos de Antonio Cubillo con el EMPAYAC, ha llegado el momento de decir ¡adiós!, y disfrutar de mi vida, primero con mi familia y luego con conocidos, que por desgracia todos aquellos amigos de mi juventud ya murieron. (Paco Terrasa, Guillermo Moll, Juan Fuster Lareu, Arturo Fuster Pastor, Macià Blancus, Tolo Morey, Eloy Espinar, Jaume Vallori, Joan Espiritusanto) y algún otro que no me viene a la memoria. A veces, cuando estás en el periodismo activo, no lo cuentas todo, por motivos que no vienen a cuento divulgar, y muchas notas se quedan en el «tintero».
En el transcurso de mi vida me han sucedido cosas muy curiosas y extrañas, otras quizás no tanto. Creo que podría escribir un libro de microrrelatos. He redactado noticias de toda índole. Me he topado con situaciones un tanto embarazosas, otras que me han podido causar una cierta dosis de alegría y satisfacción, en el vivir cada momento de cada día.
El transcurso de mi existencia me ha enseñado a saber fijar el rumbo y estar al «pie del cañón». Con mis errores y esfuerzos, he aprendido a seguir tirando del «carro de la vida». En mis escritos en la prensa y en la vida laboral, he dejado constancia de unas coordenadas para seguir el rumbo y procurar llegar a un buen puerto. Lo que una persona piensa de sí misma, eso es lo que determina, o más bien indica, el camino a seguir en la sociedad tribal en la que vivimos.
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Pero algo que no viene a cuento detallar: desde muy joven me puse a trabajar al lado de mi padre, Bartolomé Nadal Moll, que fue el primer patrón de la pesca de arrastre del puerto de Cala Ratjada, o sea que mi vida en la sociedad estuvo en un principio relacionada con el mar, algo a lo que nunca he renunciado por mis raíces ancestrales. Como testimonio, recuerdo el día 6 de abril de 1959, en que sufrimos el naufragio del bou arrastrero Francisco, no habiendo que lamentar ninguna pérdida de vida humana. De aquellos siete tripulantes, ya solo quedamos dos: el que fuera motorista de dicho bou, Juan Roig Costa, y el que suscribe estas colaboraciones en Faxdepera. Todos los demás fallecieron en sus respectivos hogares y de muerte natural.
Por supuesto, no voy a mencionar ninguna de las situaciones en las que me he visto involucrado, como tampoco las gratas sensaciones que me ha dado el poder ser útil. Todo esto me lo reservo, ya que seguramente cansaría a más de uno, y no es esta mi intención y mucho menos mi propósito. Por no tener una fácil locución (cosa normal entre los mallorquines), he declinado hacer pregón alguno en las celebraciones locales, ya que resultaría ser un soberano «pesado».
Como decía al principio, empecé a redactar artículos para el Diario Baleares, donde tuve de maestro al gran periodista Antonio Pizá Ramón (EPD), todo un personaje en el mundo periodístico. Después entablé diálogos con Pau Llul, «Pablito» (EPD). Desde un principio era yo quien tenía que ir en busca de la noticia, luego, con el paso del tiempo, ya vinieron otras publicaciones que solicitaron mi colaboración. Entre estas citaré la Hoja del Lunes, Última Hora, Diario de Mallorca, El Día, El Mundo y revistas como Manacor Comarcal y últimamente Faxdepera, pero siempre informando de una manera objetiva y ponderada en honor a la verdad.
En el Diario Baleares, he ido informando de muchas «aventuras» u «odiseas», en las cuales siempre he procurado detallar de una forma imparcial en todos mis escritos. Cuando se llega a los 85 años, la gente se está cansando de mí, y la verdad es que ha llegado el momento de decir «adiós». No quiero decir que me retire de la vida activa, ya que a diario acudo a unas tertulias en algún céntrico bar, así como a mis visitas a la biblioteca ubicada en el edificio Es Cap Vermell de la localidad que me vio nacer, en esta bella localidad mallorquina que es Cala Ratjada.
Llegada la hora de mi partida del viaje sin retorno, dejaré este mundo sin sentirme triste. Exceptuando a mi familia, ya nada me atrae. Sinceramente, odio la era actual o la época que me ha tocado vivir. Puedo decir que estoy harto de ella. Constantemente, en la TV o la prensa escrita, nos están bombardeando con hechos desagradables y criaturas detestables. Todo es falso, todo es reemplazado, se ríen unos de otros sin mirarse a sí mismos, ni siquiera hay respeto mutuo. Tampoco hay ponderación por la palabra dada, solo el dinero es lo que importa. Constantemente escuchamos sobre crímenes y violencia. Cuando el Ser Supremo me llame de este mundo, lo dejaré sin sentirme triste por ello.
«Colau Nadal»
Y mi segundo apellido es Ferrer, por lo que puedo añadir el siguiente escrito:
Nadal Ferrer, ya no es Nadal Ferrer
Es un calarratjader que se va secando
y de este mundo se va apartando
para nunca más volver.
Nicolás Nadal
