Con la llegada de las primeras tormentas (2022 no ha sido el caso), aparecen las llampugues, como si ello guardara alguna relación con los llamps (rayos), que surcan nuestros cielos en esta época de septiembre y octubre y que, hogaño, son de infausto recuerdo en una de nuestras playas.
Y es que en estos meses se resume la temporada de captura de las especies jóvenes de este pescado que, al volverse adultas, migran a otros mares, a nuevas latitudes, para regresar en pleno junio para iniciar la cría.
Cala Rajada y Sóller son las zonas en donde la pesca de la llampuga ha comenzado. Cierto es que en otros sectores de la Isla, asimismo, se pescan, pero parece ser que no con tanta abundancia como en los mares de los mencionados dos puertos.
La veda se levantó a finales de agosto y debido a las cálidas e inusuales temperaturas del mar del finalizado verano, este pescado tiene sus dimensiones más voluminosas, las llampugues son más grandes, pero parece ser que se han capturado muchas menos.
Miguel Covas, más conocido por Hai, fue un experto en todas las artes pesqueras. Ir con él a Sa Fonera a pescar es toda una odisea.
Cuando el norte no lo impide, Miguel pretende surcar los mares para ir a profundidades no inferiores a los 200 metros. Ha habido años en que el mal tiempo, en verano, le impidió hacerlo. Miguel comenta que, para pescar llampugues, cada profesional cuenta con una demarcación fija de pesca denominada capser, que son unas boyas rodeadas de ramas sujetas, al fondo. Cada boya tiene de 50 a cien, por lo que en un solo capser se pueden pescar 200 kilos, o no pescar nada.
La llampuga es el pescado típico de Mallorca por antonomasia, el de mayor raigambre. Diariamente, a lo largo de la Isla, se comercializan para el consumo unas dos toneladas. Es fácil detectarla, siempre corre detrás de cualquier objeto que flote en el mar. El pampol y la serviola son otros peces que se crían a la vera de la llampuga. En estos momentos, sin embargo, existe veda para la pesca de la serviola.
Existe mucha gente aficionada a pescar llampuga, es un pescado muy luchador y resulta una delicia capturarlo. La prohibición de hacerlo a menos de una milla de cualquier zona de capsers hace que resulte más atractiva la aventura. La Consellería de Pesca tiene constancia exacta del número de capsers que se ofertan mediante un sorteo.
Actualmente, unos diez llauts de Cala Rajada y algunos más en Sóller se dedican a la pesca de la llampuga. Con tumbet o fideos, o incluso cruda en adobo, son delicias para quien la saborea. Ni que decir tiene que la multitud de gente que se espera para la Mostra de la Llampuga podrá constatar in situ la variedad de platos y tapas preparadas con este manjar.

Un gran atractivo para los aficionados es ver de que manera van saltando las llampugues al lado de la embarcación que las ha de capturar, tienen un brillo que va del azul al amarillo y al ocre, lo cual destaca sobremanera a través de las aguas. Al poderse pescar de día, su contemplación es todo un espectáculo.
Una tonelada de llampugues fue una de las capturas realizadas por una sola embarcación, una excepción, puesto que, normalmente, suelen pescarse no más de los 700 kilos.
Hace pocos años que la campaña de pesca de la llampuga, que se circunscribe a septiembre y octubre, totalizaron en Mallorca alrededor de los cien mil kilos, cantidad que se considera aceptable en un buen año.
Estas son grandes cifras de las que los pescadores de Cala Rajada participan en un porcentaje, quizás el más elevado a la hora de cerrar el cómputo final. Aunque como nos comenta Miquel Covas eso no importa demasiado, ya qué “lo bonito es encontrarse a diario, durante dos meses, con ese derroche de colorido que supone llenar tu barca de “llampugues” y, como premio, deleitarse en la mesa con la variedad de sabrosas recetas que ofrece al paladar”, para quienes saben apreciar el nutritivo sustento que el Mediterráneo nos ofrece.
Biel Capó nos contaba que Joan Fuster, de Cala Rajada, el pasado año había capturado una llampuga de récord de unos 18,5 kilos de peso, en su embarcación La Hispaniola, con la que se hizo, además, con un ejemplar de once kilos. Una captura poco común puesto que estos peces adultos solo viajan a nuestro mar para desovar, en verano, al ser la temperatura del agua mayor, siguiendo luego su ruta en busca de aguas más cálidas. El cupo establecido por la Cofradía de Pescadores de Cala Rajada es de 150 kilos por embarcación.Degustemos, pues, las sabrosas delicias de la llampuga y sus aditamentos en esta cita de los días 7, 8 y 9 de los corrientes, en el Moll de Cala Rajada. Recuperemos el tiempo perdido en estos pasados años y gocemos de sus sabores. ¡Per molts d’anys!!
