Capdepera ha incorporado esta semana a su patrimonio documental un fondo de alto valor histórico y emocional. Se trata de la donación del archivo personal del doctor Joan Alzina Melis, una figura destacada tanto en el ámbito científico como en el intelectual del municipio. El acto de formalización del convenio de donación tuvo lugar en el Arxiu Municipal y contó con la presencia de la alcaldesa Mireia Ferrer y el regidor de Archivo, Paulí Faba, quienes agradecieron la cesión realizada por José Pablo Alzina d’Aguilar, en representación propia y de sus hermanos Juan, Teodomiro, Valentín y Alejandro.
El fondo, que ha sido cuidadosamente conservado y clasificado, incluye documentos personales, escritos, orlas académicas y piezas enmarcadas que ayudan a completar una imagen más amplia y precisa de la figura del Dr. Alzina. Esta aportación, además, complementa el fondo Antònia Melis Cursach, perteneciente a la misma familia, con lo cual se refuerza el testimonio histórico de una de las sagas más relevantes del municipio.
Para conocer más sobre el significado de este acto, en Faxdepera hemos conversado con José Pablo Alzina, nieto del doctor y uno de los impulsores de esta donación. “Los hermanos Alzina Aguilar estamos muy agradecidos al Ayuntamiento de Capdepera por haber aceptado la custodia de los papeles de nuestro abuelo paterno que hemos logrado reunir y clasificar”, afirma. José Pablo considera que su abuelo fue “uno de los humanistas gabellins más importantes de la segunda mitad del siglo XX en los campos de la medicina y la pedagogía”. Por eso, explica, “sería un desperdicio olvidar o menospreciar su legado”.
En su reflexión, también ha querido destacar la labor de Miquel Flaquer “Llul”, a quien atribuye el mérito de haber “descubierto” a Juan Alzina no solo para Capdepera, sino también para sus propios nietos: “Estoy seguro de que sus muy queridos padres, Margarita y Clemente, lo estarán celebrando en el Cielo junto con nuestra familia paterna”, señala emocionado.
Desde su perspectiva de mallorquín que ha vivido gran parte de su vida fuera de la isla, pero que mantiene un vínculo constante con Capdepera, José Pablo dibuja un perfil profundamente mediterráneo de su abuelo: “Juan Alzina es un producto típico del Mediterráneo. Por un lado, siempre estuvo muy arraigado y firme en sus más íntimas convicciones, Dios y Patria, como los árboles de su apellido. Por otro, como las costas del Llevant mallorquín, siempre estuvo abierto a lanzarse al horizonte del resto de Europa, desde su idolatrada Italia hasta su admirada Alemania”.
El legado de Joan Alzina Melis ya descansa en manos del archivo público, donde será tratado con el cuidado que merece. Su nieto concluye con un deseo: “Espero que el Fondo Documental sirva para que no se pierda un cachito de la historia de Capdepera, escrito por ese hijo suyo que escribió sobre ella tan bonito y tan bien”.
La memoria de un médico, pensador y gabellí comprometido con su tiempo queda así preservada como testimonio para futuras generaciones. Una nueva pieza —valiosa y emotiva— se suma al puzle de la historia de Capdepera.


