Miquel Bestard
Coincidimos con Jesús Sánchez en Es Figueral, primero durante el partido de fiestas de Sant Bartomeu entre el Escolar y el Petra, y al día siguiente para ver jugar al equipo juvenil en el que milita su nieto Aleix, de 16 años. Fue un reencuentro con alguien que forma parte de la historia del club y que, desde hace años, mantiene viva su vinculación con Capdepera y con el fútbol local.
Jesús reparte su vida entre Madrid y Capdepera. Desde la capital, sigue con atención la actualidad del Escolar y, por supuesto, la trayectoria de su nieto, al que acompaña siempre que sus estancias en la isla se lo permiten. “Soy lector del Faxdepera y siempre estoy pendiente del Escolar”, nos cuenta.
En su juventud, allá por los años 70, Jesús fue jugador del Escolar en la tercera etapa del club, cuando la entidad estaba presidida por Sebastià Pascual, padre de Tomeu Pascual, hoy funcionario de Deportes del Ayuntamiento de Capdepera. De aquellos años quedan pocos testigos activos, pero Jesús sigue siendo la excepción: se le ve en las gradas en sus visitas, animando como entonces, aunque ya desde fuera del campo.
Su pasión por el fútbol también se refleja en su fidelidad al Atlético de Madrid. Desde hace más de veinticinco años es socio del club rojiblanco, y en reconocimiento a esa trayectoria recibió de manos de Enrique Cerezo, presidente de la entidad, la insignia conmemorativa del 25 aniversario. Un gesto que Jesús conserva con especial orgullo.
La historia de Jesús se entrelaza con varias generaciones: la suya como jugador, la de compañeros como Agustín Muñoz y quien firma este texto, con quienes compartió un partido de veteranos en 2004, y ahora la de su nieto Aleix, que mantiene el apellido Sánchez vinculado al Escolar.
Jesús, jugador, socio, lector y abuelo, representa ese puente entre el pasado y el presente que da sentido al deporte en nuestro municipio.


