14 marzo 2026

    Isabel Ferrer Moll, “Na Bet Vaguera”: Un legado de dedicación y artesanía en Capdepera

    Nicolás Nadal

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    La semana pasada, en la edición 1067 del semanario FAXDEPERA, se trató un texto sobre la Llata, haciendo referencia a la primera industria local del “palmito”, que era la materia prima para la elaboración artesanal de los derivados de la “llata”. Esta actividad fue en sus inicios el sustento de familias de los vecinos pueblos colindantes con Capdepera: Artá y Son Servera.

    En este contexto, se mencionaba a una persona natural y vecina de Capdepera, una verdadera maestra en esta obra artesanal del palmito: Isabel Ferrer Moll, conocida como “Na Bet Vaguera”, por ser familia de los “Vaguers” o de “Cas Tamboré”. Este último mote proviene de su padre, quien estuvo en la Guerra de Cuba y formó parte de la Banda de Música de Capdepera.

    Una Vida Dedicada al Trabajo y la Familia

    Isabel Ferrer Moll nació en el número 18 de la calle Fuente de Capdepera, el 8 de enero de 1913, y falleció el 29 de noviembre del año 2000. En 1939, se casó con Bartolomé Nadal Moll, patrón de la embarcación de arrastre “Águila” del puerto de Cala Ratjada. De este matrimonio nació el periodista Nicolás Nadal Ferrer, quien suscribe estas colaboraciones.

    Herencia Familiar y la Guerra de Cuba

    El padre de Isabel, mi abuelo materno, fue a la Guerra de Cuba, donde descubrieron su gran sentido musical. Aprendió a tocar la “caixeta” y, a su regreso, se convirtió en uno de los populares “cajistas” de la Banda de Música de Capdepera. Debido a la situación económica, “Na Bet” tuvo que trabajar desde joven para el sustento de su familia, que constaba de nueve hermanos.

    Inicios en la Obra de la Palma

    A los 20 años, Isabel comenzó a trabajar en diversas labores, incluyendo como “ama de llaves” en el predio de “Son Jaumell” y como asistente del farero de Capdepera, el señor Massanet. Fue entonces cuando empezó a trabajar en la obra de la palma.

    Durante la Guerra Civil, se dedicó a la venta ambulante de pescado en Capdepera junto a “Madó Magina” y “Madó Eulalia”. En aquellos tiempos, era común cebar un cerdo para la matanza casera del otoño. Isabel, mientras vendía pescado, preguntaba por habas para cebar el cerdo y buscaba las más baratas.

    Un Accidente y Dedicación Total a la Llata

    El 25 de julio de 1953, Isabel sufrió un accidente al buscar habas, fracturándose el fémur. Fue ingresada en la habitación número 12 de la Clínica Mare Nostrum (hoy Rotger, de Palma). Incapacitada para realizar otros trabajos, se dedicó por completo a la obra de la palma, recogiendo el “carrizo” para los bordes de las cestas.

    Muchas noches, cuando se apagaba el fluido eléctrico a las 23:30, trabajaba a la luz de la luna o de un candil hasta medianoche, elaborando la popular “Llata”. Desde los 20 años y hasta los 40, por imposición física, Isabel continuó con esta labor, finalizando unos días antes de su fallecimiento en noviembre de 2000.

    Un Legado de Dedicación y Habilidad

    La vida de Isabel Ferrer Moll estuvo completamente dedicada a la obra de la palma. Los “traiginers” la tenían en alta consideración por la excelente calidad de sus trabajos, que eran muy esmerados. Para mí, como su hijo, era un placer escuchar a mi madre cantar mientras trabajaba, demostrando una buena entonación.

    Isabel dejó un legado de trabajo bien hecho y digno de admiración. Es un verdadero orgullo que mis hijas guarden gratos recuerdos de ella, quien supo hacer frente a las adversidades de su tiempo. A pesar de vivir con la “cartilla de racionamiento”, el sustento de la “llata” fue una industria sumergida que permitió a muchas familias subsistir con ciertas penalidades y estrecheces.

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