14 marzo 2026

    Historia del Escolar: Juan Fernández Espiritusanto

    por Miquel Bestard

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    El pasado 7 de marzo, a los 89 años, nos dejó Juan Fernández Espiritusanto, más conocido como Juan «Murta». Persona profundamente arraigada a su pueblo y con una gran pasión por el deporte, especialmente por el fútbol, Juan fue una figura clave en la historia del C.D. Escolar, al que dedicó gran parte de su vida.

    A través de estas líneas, quiero rendir un pequeño homenaje a su paso por el club y al legado que dejó en nuestra comunidad deportiva.

    Un hombre comprometido con el C.D. Escolar

    En su juventud, Juan fue un auténtico todoterreno dentro de la disciplina del Escolar, especialmente en aquellos años en los que la familia March sufragaba los gastos del equipo. Sin embargo, su compromiso con el club no terminó ahí. A lo largo de su vida, siguió colaborando activamente, sobre todo en los momentos más difíciles, aportando su experiencia y apoyo incondicional.

    Entre 1954 y 1961, Juan desempeñó múltiples funciones dentro del club, siendo directivo y delegado. Se encargó de gestionar fichas de jugadores, señalizar el campo, colocar redes, atender la taquilla, captar socios e incluso pagar a los futbolistas. En definitiva, estuvo siempre dispuesto a hacer lo que hiciera falta por su querido Escolar.

    Tuve el placer de conocer a “Tío Juan”, como le llamábamos en casa, pues era primo de mi suegro. Pasé muchos buenos ratos con él, escuchando las historias de su paso por el club. Entre ellas, siempre recordaba con orgullo la temporada 1960-61, en la que el Escolar ascendió a Tercera División Balear, logrando una meritoria séptima posición que le permitió continuar en la categoría. Sin embargo, a pesar de inscribirse para la temporada siguiente, el club renunció a la plaza y se dio de baja en la Federación. Juan me explicó que el problema no fue económico, sino la falta de una cantera propia y el desgaste de quienes trabajaban para el club, lo que terminó por llevar a la entidad a esa difícil decisión.

    Su ayuda en momentos críticos

    Más allá de su dedicación histórica, Juan también estuvo presente en momentos críticos para el club. Recuerdo especialmente la temporada 1986-87, cuando el C.D. Escolar, de nuevo en Tercera División, se quedó sin recursos para costear un desplazamiento a Ibiza. Gracias a su esfuerzo y su habilidad para buscar fondos, el equipo pudo viajar y finalizar la temporada. Una muestra más de su compromiso y amor por el club.

    Hoy, en su despedida, solo queda agradecerle todo lo que hizo por el C.D. Escolar y por el fútbol en Capdepera. Su huella permanecerá imborrable en la historia del club y en el recuerdo de todos los que tuvimos la suerte de conocerle.

    Desde aquí, quiero aprovechar para transmitir mi más sentido pésame a su esposa Catalina, a sus hijos Manolo e Isabel, y al resto de su familia.

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