La embarcación Adan fue un bou arrastrero que procedía de Santanyí. Alguien se preguntará: ¿qué tiene que ver Nicolás Nadal con esta embarcación? Pues lo voy a explicar, a pesar de que muy pocos paisanos tienen el recuerdo del paso de este bou por el puerto de Cala Ratjada.
Esta embarcación, que iba parejada de llaüt, llegó a Cala Ratjada en el año 1948, siendo su armador Bartolomé Vidal Sitjar (EPD), de Santanyí. En ese tiempo, por motivos que no vienen al caso comentar, mi padre, Bartolomé Nadal Moll, se había desenrolado de la embarcación Águila, y a instancias del señor Vidal, se enroló en el recién llegado bou Adan. Eran siete marineros, todos de Santanyí, siendo mi padre el único natural de Cala Ratjada que iba en este arrastrero.
En esa época, aún no se había descubierto la pesca de la gamba ni se conocía este tipo de sistema de pesca. Las pesqueres estaban en el canal de Mallorca y Menorca, y siempre se pescaba de noche. Pero algo sucedía en esta embarcación: el motor, de una marca desconocida, no funcionaba como sería de desear, y siempre, si no era por una cosa, era por otra, la avería estaba más que asegurada, siendo mínimas las capturas de pescado.
Mi padre, como patrón y ante estas circunstancias, cansado de no ganar nada para sobrevivir, con el tiempo le dijo al armador:
—Bartolomé, yo no gano nada y me voy a desembarcar.
El armador, es decir, el propietario del arrastrero Adan, le suplicó:
—Tomeu, no me abandones, ¡por favor! ¿Qué será de mí si tú te marchas?
Mi padre, como patrón, sintió tanta lástima por el estado deplorable del armador que no lo abandonó, ni como propietario ni mucho menos como compañero. Pero sucedió un hecho que cambió el status del armador y lo dejó desolado.
El señor Bartolomé Vidal Sitjar, además de ser armador, disponía de un camión para trasladar el pescado de Cala Ratjada a la Lonja de Concentración de Pescado en Palma. Un día del mes de mayo de 1948, en la calle del Faro (hoy Leonor Servera), existía la Residencia Juan Riera Cavaller, que disponía de un horno. Allí trabajaba como hornero Francisco Tous, que estaba casado con María «Matamales». Este matrimonio tenía un hijo llamado Pedro y su domicilio estaba en la calle Almirante Ferrándiz.
Una tarde, su abuela le dijo al nieto:
—Vete al horno y dile a tu padre que nos vamos al Mes de María.
En aquellos tiempos existía la Cartilla de Racionamiento, y mi madre me dijo:
—Colau, vete a la tienda de Ca’n Block y que te den el racionamiento.
Cuando yo iba a entrar a la tienda, presencié un hecho en fracciones de un minuto. Venía de Palma con su camión el dueño de la embarcación Adan, a una marcha algo respetable, ya que el tráfico no era escaso, sino escasísimo. Al llegar a la altura de la plaza de Los Pinos, vio a unos niños que jugaban en la acera, uno de los cuales era mi primo Bartolomé Pascual Nadal (EPD), que estaba junto a Cristina, hija de Gerardo, el director de la mencionada residencia.
El conductor del camión aminoró la velocidad y, al circular por la calle Faro, en la confluencia con la calle Almirante Ferrándiz, salió corriendo el hijo de Francisco Tous, que iba a despedir a su padre, quien se marchaba con su abuela al Mes de María. El niño fue arrollado por el camión, causándole la muerte instantánea. En ese momento, yo entraba en la tienda y presencié la escena, que me causó una honda impresión.
El propietario y armador del bou salió desesperado del vehículo y comenzó a gritar contra la mala suerte que lo perseguía. Al niño lo entraron en la tienda del horno, pero no se pudo hacer nada por reanimarlo. Su madre, María, tras esta pérdida, se enclaustró en su casa y nunca más volvió a pisar la calle.
¿Y qué fue del armador Bartolomé Vidal Sitjar? Al ver que no tenía culpa en el accidente, y que el bou no generaba más que averías, mi padre se desembarcó y el propietario decidió destinar la embarcación Adan al contrabando en Argelia. Sin embargo, en su primer viaje fue capturada y posteriormente subastada.
Supe que en esa subasta, el propietario acudió a escondidas para saber qué se haría con la embarcación Adan, que finalmente fue adquirida por un ciudadano argelino. Cabe decir que el señor Vidal tenía un hijo llamado Marc y una hija, quienes murieron en extrañas circunstancias, y su padre igualmente murió triste y abandonado en Santanyí.
Tras estos tristes acontecimientos, mi padre fue requerido por los armadores Blancus para que se hiciera cargo nuevamente de la embarcación Águila.En la foto, cedida por el amigo Antonio Flaquer Obrador (Toni Coix), se ve la embarcación Adan en el puerto de Cala Ratjada. Se supone que estaba en puerto por alguna avería en el motor. En la foto de la calle Faro, se aprecia el lugar donde ocurrió el trágico accidente que yo presencié en ese preciso momento.
