La costa, en la que el faro giraba lanzando sus regulares destellos, se veía a contraluz debido a una luna llena que titilaba su brillo sobre un mar en calma. El monótono tap..tap del motor se oía al avanzar el pequeño llaut, — una embarcación tipo lancha a motor, remo o vela, según las necesidades de su uso, originaria de las islas mediterráneas y, así llamada, por tener la grácil forma de un laúd, o sea la popa en la misma forma que la proa—, sobre aquel mar de plata y, de vez en cuando, por encima del recortado y oscuro perfil de los altos riscos, se podía contemplar el caracoleo de unos fuegos de artificio, o el resplandor de una vistosa palmera de colores, estallando, luminosa, en aquel cielo mediterráneo.

Capdepera celebraba las fiestas de San Bartolomè. __”Como todos los años”, pensó Toni Coret girando el timón de la embarcación y enfilando su proa hacia la punta de Cala Gat. Al rato pasó entre la citada punta y el “faralló d’en Massot” (roca aislada que lleva ese nombre), lo cual me hace añadir una “nota” para explicar que la expresión mallorquina “es” o “sa” es equivalente a los artículos “el” o “la”. Sa Pedruscada: La Pedruscada. Es Carregador: El Cargador. Cuando el artículo “sa” precede a una vocal se une a ésta por medio de un apóstrofe, por ej. S’aigo: el agua; s’adició: la suma; s’olla: La olla. Mollet: Pequeño muelle, atraque, embarcadero. Son Moll: Una importante playa. Moll: puede ser un nombre propio o apellido. Muelle, atraque, blando o salmonete. La palabra “son” es una denominación de lugar o sitio.


Toni Coret se conocía al dedillo aquella costa, no en vano él había nacido allí, en el mismo pueblo de Capdepera, en la calle Viento, junto a la iglesia de la villa. En la víspera de Sant Bartomeu, allí se celebraban unos rituales llamados “Completes”, al final de las cuales, en la plazoleta de enfrente, se encendía una “rodella” que irradiaba multitud de colores y una traca, mientras la Banda de Música tocaba “Pepita Creus”!. El sacerdote de la parroquia, con toda su escolanía al completo, se apostaba a lo alto de la plazuela y allí cantaban un “Te-Deum”. “Coret” , cada año, hacía el recorrido con su barquita, al menos un par de veces, y no en balde, desde Ciudadela, en la isla de Menorca, donde actualmente residía. Ahora divisaba el espigón del puerto. Muchos años antes lo había visto construir y guardaba una fotografía de cuando las obras de construcción.

Los fuegos artificiales que se efectuaban en el iluminado castillo podían admirarse en todo su esplendor. Pasó de largo hasta llegar a la altura de la playa de Son Moll y, desde allí, dando la espalda a las luces de Cala Rajada, fue bordeando el litoral hasta llegar frente al caserío de Sa Pedruscada….
