12 marzo 2026

    El «Sant Roc» de hace medio siglo: Nostalgia para unos, desconocimiento para otros

    UNA MIRADA ATRÁS · Maria Juan Funtilla

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    Corría el año 1965 del pasado siglo, cuando después del éxito obtenido en diferentes salas de fiesta del sudeste de Argelia, como integrante del conjunto musical de nueva formación y con nombre futurista: “Z-66”, regreso a su pueblo natal, Capdepera, de vacaciones, Jaume Moll Blanes (a) Parreta. 

    Jaume, juntamente con sus compañeros de orquesta (el conocido Llorenç Santamaria, entre ellos), recibió un simpático reconocimiento por parte de la entonces Dirección General del Ministerio de Turismo del Gobierno español, a su llegada al aeropuerto de Palma de Mallorca. 

    Jaume se había formado, musicalmente, en la Banda de Música de Capdepera, desde la tierna edad de diez años, tocando el tambor (“sa caixeta”); era 1954. Su ágil figura, bajo de estatura, fue la admiración de la gente joven de su generación cuando, en compañía de Francisco Gayá (a) de s’Horta, saltaban los altos muros de la antigua “Escola Nova”, en S’Alzinar, o emulaban las peripecias de “El hombre Mosca”, un apelativo que se le pegó, con el tiempo, entre sus amistades. 

    Fue una lástima no poder registrar aquellos equilibrios sobre los vetustos muros, al estilo “Spiderman”. A finales de los años 70, Jaume Moll partió hacia Alemania, dejando los conjuntos de la isla donde actuaba; y en aquel país se consagró como un especialista de la batería. Allí se casó. Hasta el fallecimiento, hace unos años, de su esposa, no regresó a su tierra natal y, actualmente, vive en Capdepera, en  “S’Heretat”, y es una de las alma mater de la agrupación de baile de la asociación Sol Naixent de Cala Rajada, que en estas fiestas de Sant Roc exhibirá su potencial bailable.

    Y es que nos encontramos casi de lleno en las fiestas dedicadas al patrón de Cala Rajada, Sant Roc. Nunca es de más hacer, pues, un  sucinto recordatorio de lo que fueron, y ya no son, ni por asomo, aquellas celebraciones de antaño. Fiestas que el antedicho Jaume Moll vivió de cerca, en su condición de músico y vecino. 

    La plaza Queipo de Llano, actualmente, dels Mariners, era el escenario de los eventos porteños de mitad de agosto. Allí, tenía lugar la elección de la Reina del Turismo que, año tras otro, contaba con su edición , la cual, más adelante, fue trasladada a la nueva y espaciosa plaza de los Pinos.  

    Lo más representativo de la sociedad isleña, relacionada con nuestro litoral – verbigracia; la familia March, don Juan y doña Leonor Servera, los hijos de ambos, con sus respectivos yernos y la plana mayor de autoridades, hoteleros y destacados residentes locales, llenaban los primeros feudos de butacas de ambas plazas “gratis et amore”, mientras el vecindario, la plebe, debía depositar su óbolo en forma de entrada en la taquilla montada exprofeso.

    ISABEL PREYSLER Y CARMEN MARTINEZ BORDIU

    Los actores. artistas, músicos, cantantes, etc. que, en el año que correspondiera a la Gala nocturna del 15 de agosto, víspera de Sant Roc, estaban en el cénit de popularidad, eran precisamente éstos  quienes actuaban . Tendríamos que ser muy extensos si tuviéramos que enumerar el elenco de celebridades que desfilaron aquellos años  1965-1980 por el escenario de las fiestas de Sant Roc. Recordamos a las inolvidables Carmen Sevilla y Lola Flores. 

    En 1975, Julio Iglesias fue la estrella que brilló con luz propia, el cual hacía poco había sido el ganador del festival de Eurovisión, con “La vida sigue igual”, y antes, del de Benidorm. Y era conocido por haber jugado de guardameta con el Real Madrid. Aunque poco más. 

    En lugar destacado en esta gala encontramos a los duques de Cádiz y la familia Martínez Bordiu-Franco; el nieto del Caudillo, con idéntico nombre que su abuelo:  Francis Franco, la familia March Cencillo y una, entonces, desconocida Isabel Preysler, la cual – según las crónicas de la prensa rosa–  intimó en  Cala Rajada con Julio Iglesias (del cual, posteriormente, fue esposa y madre de varios de los hijos del cantante) . En su estancia de una semana en Cala Rajada, las hermanas March y Carmen Martínez-Bordiu parece ser que facilitaron el primer encuentro entre la Preysler e Iglesias. 

    MARUJITA DIAZ

    Pero, resulta, que era Marujita Díaz la cabeza de cartel de la gala de Cala Rajada. Y, en los programas, se había destacado, por encima de la tonadillera, a Julio Iglesias, lo cual motivó el enfado de Marujita que declinó actuar en la velada. También interpuso una denuncia a la organización del evento y otros actores – entre ellos Xesc Forteza—tuvieron que cubrir el hueco que había dejado la cantante. De todos modos, Julio Iglesias , coadyuvó a que no llegara la sangre al río, se cubrieron las carencias y, al final, no pasó nada. Una anécdota recordada  por nuestras gentes.

    Fueron años de fulgor incandescente. Cada año, una chica turista era coronada “Reina del Turismo de Cala Rajada”, con sustanciosos premios y estancias gratis en hoteles del litoral. La zona se convertía durante el “ferragosto” mallorquín en la capital de la “jet set”  española. 

    Alrededor de estas fiestas se organizaban competiciones de tiro-pichón, donde la familia Bordiu y Franco se llevaban las mejores piezas en el campo de tiro de Son Jaumell. 

    En tiempos de doña Leonor Servera, las obras de teatro, zarzuelas y ópera  se sucedían y la señora era la que patrocinaba los actos programados, cuya cuantía resultaba más elevada.  

    De todo ello, ya nada queda, solamente unos pequeños flecos en forma de insignificantes actos que se programan por Sant Roc, puesto que las fiestas del Carmen, hace ya años, le usurparon al patrón su protagonismo.  

    El Carmen, antes, ya había contado con su “realeza” estival festiva. Después decayó,  para, más tarde, resurgir de sus cenizas. Sant Roc cogió el relevo y ahora va languideciendo.

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