14 marzo 2026

    El Recreo: Buque insignia entre los cafés de Capdepera 

    UNA MIRADA ATRÁS. Pep Maria Moll/ Maria Juan

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    Este mes se cumplen 100 años del Teatre y en 2026 los cumpliría el bar 

    Citar el nombre de Carrer del Rei Sanç I, en Capdepera, para una mayoría de habitantes de esta localidad resulta casi menos que desconocido. Lo mismo pasa con la de los Reyes Jaume I, Jaume II y Jaume III, que hacen que se vuelvan locos los GPS de mensajeros y carteros recién llegados. 

    Pero no es a esto a lo que queríamos referirnos, si no a la calle Sanç I. Si decimos el Carrer del Recreo la cosa ya cambia, puesto que con mayor propiedad que el monarca sí que la han tenido a lo largo de casi un siglo, la familia que durante lustros regentó esta calle sin salida, antes, y con una escalera después. 

    Porque, claro, la familia de Juan Flaquer Juan era propietaria, en la parte izquierda de la corta vía con un amplio salón que fue el tercer cinematógrafo “Cine Oriental o Teatre del Recreo (el 3 de marzo pasado, desde 1923, se cumplió el centenario), aunque la historia que nos habla de ello cuenta que la nave estaba terminada a punto de inaugurarse y que, por desavenencias entre los promotores, el local tardó 3 años en abrirse; un amplio espacio donde se efectuaron cine, variedades, bailes y fiestas populares. Con el tiempo, fue vendido a una empresa de construcción de pisos, donde se ubicó una papelería y una tienda de informática. En la parte derecha, siempre mirando hacia S’Alzinar, el matrimonio formado por el mencionado Juan Flaquer y Maria Lliteras, asimismo eran propietarios del bar El Recreo, buque insignia entre los cafés de la localidad.  En octubre de 1926, se abrió al público. La calle, entonces, era prácticamente suya y se la conocía con el mismo nombre del establecimiento.

    CAFE DEL RECREO, PRIMITIVA IMAGEN
    CARRER SANÇ I , A LA DERECHA FACHADA DE EL RECREO HOY

    El doctor Juan Moll Nebot, vecino que fue de El Recreo ( hace unos meses fallecido en Granada), nos contaba que, tanto el bar como el teatro habían tenido su época de esplendor, aunque él había vivido más directamente el café, y la amistad que profesaba con el nieto de los propietarios, Juan Flaquer Servera, hijo de Clemente (primogénito de su abuelo Juan) del que heredó su onomástica y de Margarita, una mujer trabajadora e incansable, que impulsaron este negocio que tenía la entrada principal por la calle de la Luz y otra, secundaria, por la adyacente que nos ocupa, donde llegó a haber una fonda y un pequeño restorán.

    La imagen de la fachada actual del deteriorado Bar Recreo que adjuntamos es el símbolo de un reducto gabellí con mucha historia. Fallecidas todas las personas que elevaron al Recreo a la categoría de Café con ambigú (como se denominaba tiempo atrás a la selecta clase de comercios), éste fue adquirido por la cadena “Müller” que jamás demostró interés alguno para efectuar una reforma, hasta que un socio de dicha cadena, un hijo del pueblo, Gabriel Alzina Sansó, se hizo con la propiedad, adquiriendo un solar trasero que había sido de un molino harinero y otro de una carpintería, ambos ubicados (en tiempos de esplendor económico de Capdepera) en la calle Sur. Alguien, con voz autorizada, insinuó la posibilidad de edificar, en aquel enclave, un hotel urbano; uno más de los que existen o se proyectan para esta villa.

    EDIFICIO BAR RECREO EN LA ACTUALIDAD

    Uno de los proyectos que se tienen sobre el tapete, a nivel consistorial, es abrir la calle –ahora cerrada, y con solamente un acceso a través de su ya vetusta escalera– hasta desembocar en la calle Sur, a partir del altiplano existente sobre el desnivel de la misma. Se les antoja a técnicos en la materia que no será empresa fácil construir este vial, al ser inferiores a la altitud de lo que sería la nueva calle, los accesos a las viviendas establecidas en el lado izquierdo. Aunque nada es imposible si se lo proponen, si bien la que fuera artística escalera construída en tiempos del alcalde Flaquer Melis podría muy bien rehabilitarse y darle el esplendor que se merece y que habría de redundar en un bello paseo peatonal. 

    La imaginación al poder!  

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