14 marzo 2026

    Diálogos en primavera, con: Levon Ohanessian

    Nicolás Nadal

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    Por Nicolás Nadal

    Un paisano doctorado en fotografía

    Describir la vida del paisano Levon Ohanessian, español de origen armenio nacido en Turquía, no es tarea fácil. Es un personaje tan cercano como enigmático, conocido no solo en el ámbito municipal de Capdepera, sino en buena parte de la isla de Mallorca. Su historia, como su mirada detrás del objetivo, mezcla continentes, pasados convulsos y una apuesta firme por la luz del Mediterráneo.

    Hijo de un padre residente en Canadá —fiel consumidor de puros Ranger— que cada dos años lo visitaba en Cala Rajada, Levon nació en Estambul en 1952, entre el estrecho del Bósforo que separa Asia de Europa. Tras un periplo vital que no detalla con precisión, acabó en Alemania, en la ciudad de Colonia (Köln), donde cursó estudios universitarios especializados en microfotografía. “De aquellos años con un gran amigo alemán, surgió la idea de venir a Mallorca”, me cuenta.

    Mallorca como refugio, como opción de vida. “Alemania no me gustaba, yo necesitaba el clima del Mediterráneo”, confiesa. La decisión fue rápida: en 1977 vino a pasar una semana a Cala Rajada y el flechazo fue total. “Me gustó el panorama y monté un estudio en la zona de Son Moll.” Su amigo, que debía acompañarle, no llegó a asentarse. Su familia le disuadió y regresó a Alemania. Levon, sin ayuda ni recursos, se quedó solo. Empezó desde cero, incluso con un coche Seat 620 azul marino sin suelo, donde literalmente veía el asfalto pasar bajo sus pies.

    En 1979, participó como fotógrafo en los maratones de windsurf entre Cala Rajada y Ciutadella, en Menorca. Recuerda con cariño esa etapa y aprovecha para felicitar a FAXDEPERA por el reciente reportaje dedicado a Carles Levandoski, uno de los ganadores de aquellas travesías.

    En 1980 conoció a Bárbara, una maestra de historia del arte con quien acabaría formando una familia en este “bello rincón de Mallorca”. Desde entonces, su vida se entrelaza con la fotografía, la creación digital, la impresión de camisetas y todo tipo de encargos visuales. Aunque los vecinos le elogian por sus reportajes, él prefiere no atribuirse méritos: “No está bien que sea yo quien alabe mis trabajos”.

    Sus estudios universitarios fueron exigentes: se especializó en fotografía científica, concretamente en isótopos de electrones. “En toda Alemania solo había cinco laboratorios para eso”, señala. Estudió también en la Universidad de Bochum, pero pronto comprendió que el encierro y la soledad de un laboratorio sin ventanas no encajaban con su idea de vida. Mallorca, con su sol y sus calles abiertas, se convirtió en su lugar definitivo.

    Hoy, la gente lo conoce simplemente como Levon. Algunos creen que es ciudadano turco, pero él puntualiza: “Soy armenio, aunque Armenia fue invadida por Rusia… pero esa es otra historia”. Su voz es serena, pausada. Ha construido su historia en Cala Rajada y lo ha hecho con mirada propia, esa que solo tienen quienes saben mirar el mundo a través de una lente.

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