En las ediciones pasadas de Faxdepera, me ocupé de relatar la historia del ferry de la compañía ISNASA, propiedad de don José Alzina Ferragut, que en 1972 estableció la primera línea marítima entre Cala Ratjada y Ciudadela. Aunque fue una experiencia única para nuestro puerto, no tuvo el éxito esperado. Después de explorar estos temas náuticos, abordé la vida de personajes populares como “Na Bet Vaguera”. Hoy, continúo con esta labor encomendada por el propietario y director del semanario Faxdepera, entrevistando a personas que han dejado una huella en la Cala Ratjada del siglo XXI. En esta ocasión, dialogo con Manolo Teixeira Da Silva, un personaje que ha vivido la evolución de Cala Ratjada.
Manolo Teixeira Da Silva es un individuo destacado, notablemente humilde y consciente de sus orígenes. Nacido en un pequeño pueblo de Portugal, un día descubrió Mallorca y se estableció en Cala Ratjada, donde fundó la industria de “droguería” y pintura “Pinturas Da Silva”, recordada por muchos por su prestigio. Manolo fue un empresario muy cumplidor en sus trabajos.
Nos encontramos en una céntrica cafetería de Cala Ratjada, donde Manolo me relata, a grandes rasgos, su vida laboral y cómo llegó a Mallorca. Nacido en mayo de 1937, hijo de Isidro y María Teixeira, en Consello de Paredes de Cousa (Portugal), pasó su infancia en Galicia, cerca de la frontera con Portugal. Después, vivió en diferentes localidades, incluyendo Nazaredo y la “Lley del Gallo”.
Sobre cómo descubrió Mallorca y, concretamente, Cala Ratjada, Manolo cuenta que se trasladó a Calaf, en la provincia de Lérida, Barcelona, donde trabajaba transportando “balas de paja”. Un día, su amigo le sugirió ir a Mallorca, a lo que inicialmente se mostró reticente. Sin embargo, finalmente decidieron viajar a la isla, donde trabajaron en una cantera rompiendo piedras. A pesar de las dificultades, Manolo decidió quedarse en Mallorca, donde encontró la felicidad que no cambiaría por nada.
Manolo trabajó varios años con Juan Sastre (epd) antes de establecer su propio negocio. En 1959, se casó con Antonia Moll Fuster, y juntos montaron la “Droguería Pinturas Da Silva”, ganándose una sólida simpatía y una gran clientela. En 2005, se jubiló para disfrutar de la vida con su esposa e hijos.
Conocido por su carácter dicharachero y su bondad, Manolo ha ganado las simpatías de quienes lo conocieron. Esta tertulia revela la historia de un hombre que, arriesgando la aventura de nuevos horizontes, se integró completamente en la sociedad mallorquina, tanto en su forma de hablar como en sus costumbres.
