En la década de los años sesenta, cuando yo comenzaba a redactar noticias para el Diario Baleares, ocurrió un hecho que dejó una huella en Mallorca. En la carretera de Palma a Cala Ratjada (C-715), cerca de Montuiri, un autocar (cuya empresa desconozco) colisionó con un camión cargado de vigas de hierro. El trágico accidente resultó en la muerte de 19 turistas que se dirigían a los hoteles de Cala Millor desde la zona del Levante de Mallorca. Este suceso tuvo un gran impacto, no solo en la isla, sino también en la prensa extranjera, aunque con el paso de los años, ha quedado prácticamente en el olvido.
En la misma década, otro acontecimiento resonante involucró a una agencia de viajes muy conocida en nuestra localidad. Aunque su propietario no era originario de Cala Ratjada, gozaba de gran popularidad y era un pionero en el desarrollo del turismo alemán. Este empresario patrocinaba el certamen “Reina del Turismo de Cala Ratjada”, cubriendo los gastos de estancia de las elegidas durante quince días. Esto contribuyó al renombre de Capdepera y sus playas. Sin duda, un personaje destacado en el mundo del turismo.
Por otro lado, un grupo de turistas procedente de Alemania, contratado por la agencia de la calle Leonor Servera, se dirigía a Cala Ratjada. Sin embargo, el avión que los transportaba tuvo que regresar a su punto de partida debido a que las obras en el aeropuerto de Cala Ratjada aún no habían concluido. Esta noticia tuvo gran resonancia en su momento, aunque con el tiempo se ha desvanecido en la memoria colectiva.
También recuerdo una anécdota curiosa durante las fiestas de San Bartolomé de Capdepera. Un conductor que llevaba turistas al aeropuerto decidió encender petardos para celebrar su despedida. Sin embargo, el olor a queroseno en el recinto aeroportuario hacía que esta acción fuera peligrosa. Afortunadamente, no ocurrió ningún percance grave, y el incidente quedó en el olvido con el paso de los años.
En resumen, estas historias nos transportan a una época pasada en la que el turismo y los sucesos locales dejaban una huella en la memoria colectiva. La próxima semana, hablaré sobre el ferry “Menorca” que conectaba Cala Ratjada con el puerto de Ciudadela, una experiencia que personalmente viví y que tuvo sus propias particularidades.
