Miquel Bestard
Visitar al señor W.A. Miailhe de Burg, en su finca de Es Coll des Vidrier, es como abrir una enciclopedia viva. A sus 95 años mantiene una memoria prodigiosa y un caudal de recuerdos que convierten cualquier conversación en un viaje a través de la historia. Durante nuestra charla, que se prolongó sin prisas, compartió impresiones sobre su vida, su finca y su última gran iniciativa cultural.
En 2026 se cumplirán sesenta años de la reforma de Es Coll des Vidrier, una casa con orígenes en 1430 y clasificada por la asociación “Casas Históricas y Singulares de España”. Pero hoy, además de este patrimonio, el señor Miailhe quiere poner en valor su nuevo proyecto: la casa museo “La Quinta”.
Ubicada a apenas doscientos metros de la casa principal, “La Quinta” es una construcción solariega de piedra, de estilo medieval, convertida en un museo virtual histórico de inspiración goyesca. Allí se exponen objetos que reflejan los vínculos entre España y Filipinas. El espacio está amueblado como una casa filipina del siglo XVIII y cuenta con piezas de notable interés: una colección de estatuas de santos de los siglos XVII y XVIII, una carta original en gran formato del cardenal Despuig, una treintena de piezas de cerámica de Manises procedentes de la colección del Archiduque Luis Salvador, así como un documento firmado por Francisco Cabarrús —amigo de Gaspar de Jovellanos, fundador del Banco de España y en 1785 de la Compañía Real de Filipinas—.
Entre los recuerdos más singulares, también conserva referencias a Isaac Peral, cuya memoria se mantiene viva en Cala Rajada con una calle que lleva su nombre. El señor Miailhe recuerda que, tras su jubilación, Peral fue el primero en dibujar un submarino capaz de lanzar misiles sin que entrara agua. “Este mismo año, España ha botado seis submarinos llamados Isaac Peral”, comenta con un brillo de orgullo.
Consciente del valor de este patrimonio, el propietario remitió en 2023 una carta al Ayuntamiento de Capdepera y al Govern para establecer un convenio de Centro Cultural, con el respaldo del Banco de España, que permitiera dotar a la colección de un estatus oficial y abrirla al público. De momento, señala, no ha recibido respuesta.
Antes de terminar nuestra conversación, el señor Miailhe quiso añadir algunas reflexiones. Una de ellas, sobre el destino de los objetos antiguos de Joan Guaita: “¿Dónde se expondrán? Tal vez convendría que se custodiaran en la casa del Gobernador del Castell de Capdepera, por seguridad”. También planteó otra reivindicación: que el Museo de Palma devuelva a Capdepera las tres estatuas púnicas de bronce halladas por Lluís Amorós en s’Heretat, “del mismo modo que Mallorca reclama los bueyes de Costitx”.
El tiempo se detiene en Es Coll des Vidrier cuando uno escucha hablar al señor Miailhe. Sus palabras son, más que recuerdos, una invitación a reflexionar sobre la importancia de conservar y poner en valor nuestro patrimonio.

