15 marzo 2026

    Arranca la reparcelación del macroproyecto de Sa Pedruscada: Los vecinos alerta ante el fin de la moratoria 

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    El proyecto de urbanización en Sa Pedruscada, Capdepera, vuelve a estar en el centro del debate público con la publicación en el BOIB del proyecto de reparcelación promovido por la empresa Residencial Vista Alegre S.A., primer paso hacia la obtención de la licencia de construcción. La Junta de Govern Local dio luz verde inicial a este proyecto el pasado 20 de noviembre, en el que se detalla la obligación de la promotora de asumir los costes de las obras de dotación de servicios y ceder parte del terreno al Ajuntament.

    Este trámite coincide con la inminente finalización, en diciembre, de la moratoria aprobada hace un año por el consistorio para suspender licencias urbanísticas y revisar el plan urbanístico en la zona. Esta moratoria, nacida de las protestas vecinales y la presión social, tenía como objetivo replantear un proyecto que en su diseño inicial incluía bloques de hasta cuatro plantas, generando un fuerte rechazo por el impacto ambiental y paisajístico que supondría.

    Vecinos divididos ante los compromisos de la promotora

    La promotora, tras reuniones con el Ajuntament y la plataforma vecinal «Salvem sa Pedruscada», se ha comprometido a reducir la altura de las 60 viviendas proyectadas, limitándose a planta baja más una altura. Sin embargo, esta promesa no está formalizada en ningún documento, lo que genera incertidumbre y escepticismo entre algunos residentes.

    «Aunque muchos vecinos han mostrado su conformidad con esta rebaja de alturas, hay quienes apuestan por seguir reivindicando porque temen que lo acordado no se cumpla», nos cuenta una de las personas implicadas. 

    Desde la asociación vecinal se alerta sobre la necesidad de mantenerse vigilantes para garantizar que los compromisos se traduzcan en hechos y no en palabras.

    Un proyecto con antecedentes polémicos

    El proyecto de Sa Pedruscada no es el primer desarrollo urbanístico en Capdepera que enfrenta críticas. Hay precedentes en otras zonas, como Cala Gat, donde la urbanización implicó la transformación del paisaje. «Hay temor a que en Sa Pedruscada pase lo mismo” reconocen.

    Además, el uso, edificabilidad y alturas de esta parcela se rigen por normas subsidiarias de los años 80 que nunca se revisaron, pese a los intentos de algunos vecinos en 1989. Desde el consistorio justificaron la suspensión de licencias como una oportunidad para explorar nuevas estrategias de planificación urbana que consideren el valor ambiental y paisajístico de la zona.

    Expectativa ante el futuro inmediato

    Con el proyecto de reparcelación publicado y el final de la moratoria a la vuelta de la esquina, todas las miradas están puestas en los próximos pasos de la promotora y el Ajuntament. El consistorio quiere garantizar un equilibrio entre el desarrollo urbanístico y la preservación del entorno. «Se ha logrado que se reduzcan las alturas y se sigue trabajando para que se cumplan los acuerdos establecidos”, cuentan desde el consistorio.

    Mientras tanto, algunos vecinos de Sa Pedruscada continúan pensando que hay que ir a por más ya que consideran que la reducción de alturas no es suficiente. Apelan a nuevas formas para intentar conseguir acabar y poner punto y final al proyecto, y que éste no llegue a materializarse. Por otro lado, otros son de la opinión de que ya se ha conseguido mucho en base a cómo estaba planteado todo desde el principio y los derechos con los contaba la promotora, y mejor no remover demasiado el tema ante posibles consecuencias. 

    Con la moratoria a punto de expirar, el futuro de este emblemático enclave está en juego. Las próximas semanas serán determinantes.

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