A POCOS METROS, UN ANTIGUO E HISTÓRICO CASAL ESPERA COMPRADOR
Miquel Gelabert
Los herederos de la antigua familia Gelabert-Nebot, de “Ca Mestre Pep Jaumí” —actuales Gelabert-Moll— han quedado plenamente satisfechos por el resultado final de lo que fue su ancestral vivienda a lo largo de casi cien años, convertida en hotel, una vez adquirida por otra familia gabellina, la de Bartomeu Moll, que ha transformado su fisonomía.
Un hotelito que ha tomado la denominación de “Vila Nova”, que es el de una barriada de Capdepera, divisoria de la parte antigua conocida como “Vilaroja”. De ahí que, conservando la historia y el encanto de lo que fue el hogar de una familia importante del pueblo, ésta siga viva en cada rincón de la remozada casa, convertida en “boutique hotel”, con seis habitaciones, un tranquilo patio, piscina y zona de servicios diseñada de cara a la comodidad, contemplando el majestuoso Castell de Capdepera y las altas montañas que lo circundan.
Solamente hay que entrar en su web para percatarse de cuánto allí se ofrece. Llama la atención la cantidad de espacios para la relajación de los clientes y múltiples servicios en un espacio que, a priori, se nos antojaba reducido, pero no. Continuar alabando el “Vila Nova Petit Hotel Adult Only” supone hacer publicidad y no lo pretendemos. De lo que se trata, hoy y aquí, es de dar la noticia del estreno de este nuevo hotel en nuestra localidad. Ya van dos…
Otros.-
Dos grandes casales —uno situado en el carrer Col·legi, esquinas d’Es Pla d’en Cosset y de Segadors Gabellins, y el otro en el carrer de Sa Font— están a la espera de su reconversión.
El primero cuenta con todos los permisos en regla, según nos aseguran, aunque quedan unos flecos que hay que ultimar con parte de la propiedad, la cual es poseedora de otra voluminosa mole en la misma vía, confluyendo con la calle Estrella, junto al Teatre, que hace años culminó sus obras y parece dormir el sueño de los justos, en unos tiempos en los que tanta falta hace la vivienda. El vecindario no se explica cómo se echa a perder tan espacioso edificio; incluso se ha especulado con el gran avance que supondría que el Ayuntamiento lo adquiriera por su vecindad con el Teatre Municipal y las grandes posibilidades de espacio público que ello conllevaría.
El otro edificio es el de la “casa pairal” del insigne doctor Juan Alzina, entre las calles Port, Fuente y Mediodía, propiedad de los herederos del mismo, sus nietos, que lo han puesto a la venta y que supone una propiedad carismática dentro de la historia de Capdepera. ¿Quién no recuerda los veranos de esta familia, procedente de Madrid y Barcelona, enraizada en nuestra villa, y en cuyo camposanto reposan los restos de sus ancestros? La medicina y la diplomacia han continuado, entre los herederos actuales de aquella distinguida familia, la línea marcada por sus antepasados. Éstos cuentan ya con vivienda propia en el municipio y es por ello que han sacado a la venta la emblemática y espaciosa finca cercana a l’Orient.
Añadir que existen, sin que sus propietarios hayan desempolvado los proyectos, algunos enclaves gabellins adquiridos para construir hoteles urbanos. Siempre pendientes de la consolidación de los que se han puesto en marcha y del éxito de las promociones que tanto el Ayuntamiento como la Asociación Hotelera están impulsando con la marca “Capdepera” en diferentes ferias turísticas, las posibles aperturas de nuevos establecimientos quedan a la espera de mejor ocasión.



