15 marzo 2026

    REPASANDO LA HISTORIA DEL ESCOLAR

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    Por Miquel Bestard

    El desplome de la tribuna que pudo acabar en tragedia

    Pudo haber sido una tragedia de enormes proporciones. El 9 de octubre de 1986, la tribuna cubierta del campo de fútbol des Figueral —recién terminada, aunque aún pendiente de las pruebas definitivas de resistencia— se desplomó estrepitosamente. Afortunadamente, el accidente no causó víctimas. Pero el susto fue mayúsculo, y las consecuencias, de haber ocurrido unos minutos antes, podrían haber sido dramáticas.

    Días antes, en ese mismo espacio, se había disputado el partido de Primera Regional Preferente entre el Atlético Baleares y el Escolar. El graderío, aún en obras, estaba apuntalado con estructuras de refuerzo, pero eso no impidió que unas 300 personas se congregaran bajo él para seguir el encuentro. No fue hasta poco antes del desplome que los operarios retiraron los puntales, preparando la entrega oficial de la estructura. Faltaban todavía por realizarse pruebas clave para asegurar su resistencia.

    Pese a las advertencias, y desoyendo la prohibición de utilizar la tribuna antes de su validación técnica, una veintena de niños se refugiaron bajo ella en las horas previas al entrenamiento. Estaban esperando el inicio de la sesión, ajenos al riesgo que corrían.

    Minutos después, la cubierta se vino abajo con un estruendo que algunos compararon con el estallido de una bomba. El operario que en ese momento pasaba el arrastre para acondicionar el terreno fue el primero en correr hacia la tribuna. Por suerte, ya no quedaba ningún niño bajo la estructura.

    La investigación posterior apuntó a deficiencias técnicas en la base de los pilares como causa del derrumbe. El incidente marcó un antes y un después en la gestión de obras deportivas en el municipio, recordándonos la delgada línea que separa la normalidad de la tragedia.

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