14 marzo 2026

    Votaciones cruzadas, pactos invisibles y la política de la mirada cómplice

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    En el último pleno municipal, el escenario parecía el de siempre: gobierno a un lado, oposición al otro. Pero bastó con sacar dos mociones del cajón —una sobre turismo sostenible y otra sobre el derecho a la vivienda— para que el salón de plenos de Capdepera se convirtiera en algo más parecido a un cruce de caminos ideológicos… con las señales giradas a voluntad.

    Las mociones venían firmadas por el PSIB de Capdepera, y versaban sobre cuestiones tan sensibles como la presión turística o el acceso a la vivienda, todo ello en el contexto del famoso Decreto Ley 3/2025 impulsado por el Govern balear. A simple vista, propuestas que podrían haber sido recibidas con una muralla de votos en contra por parte del equipo de gobierno. Pero no. Més per Capdepera, los ecosoberanistas del pacto municipal, decidieron votar a favor. Y no solo en una, sino en las dos. ¿Y el PP? Pues votó en contra. ¿Y hubo bronca? No. ¿Y crujieron las sillas? Tampoco. Aquí, ni se movió una ceja.

    Lo curioso es que, en lugar de escenificar una división en el gobierno —como probablemente buscaba el PSIB con la jugada— lo que se vio fue una votación libre, sincera, sin drama y sin posturitas. Cada cual votó lo que le pareció, sin necesidad de esconderse ni de pedir perdón a nadie. Algo que, si nos ponemos serios, no deja de ser una lección de naturalidad política.

    Los socialistas buscaron quizás tensar la cuerda para ver si caía alguna declaración altisonante o si se generaba algún roce público. Pero lo que ocurrió fue otra cosa: PP y Més votaron distinto… y aquí paz y después pleno. Es más, podríamos decir que el momento ofreció incluso una imagen de transparencia y de madurez. Porque para discrepar, no hace falta pelearse. Ni romper pactos. Ni sacar comunicados de urgencia.

    Y si afinamos el oído político, hay quien recuerda que esta sintonía natural entre Més y PSIB podría haberse dado mucho antes, si no fuera porque en su día al entonces líder socialista, Rafel Fernández, se le cerró la puerta a cualquier pacto desde Més per Capdepera. 

    Lo que queda claro es que en Capdepera los plenos ya no se escriben solo con guión partidista. Hay una especie de “confianza transversal”, de esas que no vienen en los manuales de coalición, pero que funcionan: uno vota lo que piensa, el otro lo respeta, y todos se van a casa con la sensación de haber hecho lo correcto, aunque no coincidan.

    Quizás, sin quererlo, esa fue la gran noticia del pleno: que, en un contexto donde cada decisión parece una trinchera, en Capdepera el eco soberanismo y el centro-derecha pueden gobernar juntos… y discrepar sin romperse. Y que el PSIB puede sacar adelante dos mociones importantes gracias a los votos de los que deberían ser más afines, aunque “no aliados”.

    La política local tiene esas cosas. A veces el titular no está en lo que se aprueba, sino en cómo se aprueba. Y aquí, lo más curioso de todo es que nadie perdió… pero algunos ganaron más de lo que esperaban.

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