En el bullicioso mercado de Capdepera, entre el aroma fresco de frutas y verduras, nos encontramos con Mateo Barceló Lliteras, un veterano vendedor con 28 años de experiencia en los mercados de Capdepera y Cala Rajada. Mateo nos comparte la historia de su familia y su dedicación al negocio agrícola.

Una Tradición Familiar
La historia de la familia Barceló en la agricultura comenzó con el abuelo paterno de Mateo, quien dejó terrenos a cada uno de sus hijos para cultivar. Su padre continuó con la agricultura de secano, sembrando trigo, cebada, avena y legumbres. Además, tenía un grupo de vacas para la producción de leche. Hace 52 años, en un movimiento innovador para su época, compró un molino para elaborar piensos y obtener forraje de sus cereales.
El Legado de Mateo
Mateo ha dedicado gran parte de su vida a la siembra de hortalizas, llegando a tener 4000 metros de invernaderos. En sus fincas se cultivan melones, sandías, pimientos y garbanzos, entre otros. “El trabajo del campo es muy pesado”, nos cuenta Mateo. “Antes me levantaba a las cinco de la mañana y trabajaba hasta bien entrada la noche”.

Presencia en los Mercados
Actualmente, Mateo y su equipo están presentes en los mercados de Capdepera, Cala Rajada y Artà. Anteriormente, también estuvieron en los mercados de Manacor y Pollensa durante unos diez años cada uno. “La gente nos pide frutas y hortalizas de temporada. Siempre ofrecemos productos frescos y de calidad”, afirma Mateo.
Clientes Fieles y Competencia
Mateo destaca la fidelidad de sus clientes, quienes valoran la calidad y la honestidad. “No tenemos problemas con la competencia de los supermercados. Nuestros clientes son fieles y saben que no los engañamos”, dice con orgullo. Si alguien menciona que un producto es más barato en el supermercado, Mateo simplemente continúa con su trabajo, dejando que el cliente decida.
Una Comunidad de Vendedores
En cuanto a la relación con otros vendedores, Mateo asegura que no hay acuerdos previos sobre los precios. “Somos amigos, pero cada uno pone sus precios”, comenta. Desea mucha suerte a todos los vendedores de frutas y verduras, destacando que son personas honradas cuyo objetivo es no defraudar a nadie.
Conclusión
La historia de Mateo Barceló Lliteras es un testimonio de dedicación y pasión por la agricultura. Su compromiso con la calidad y la honestidad ha ganado la confianza de sus clientes, asegurando que su legado continúe en los mercados de Capdepera y Cala Rajada.
