El inicio inminente de las obras en el centro neurálgico de Canyamel no solo ha generado un profundo malestar en el sector empresarial y turístico, sino que también ha puesto en jaque a numerosos negocios que se verán directamente afectados por la reforma. Mientras comerciantes, hoteleros y vecinos han intentado sin éxito frenar el proyecto hasta después del verano, ahora la preocupación principal radica en el impacto real que esta remodelación tendrá sobre la actividad diaria de sus establecimientos.
Los más perjudicados: terrazas bloqueadas y accesos en obras
Entre todos los negocios que sufrirán las consecuencias de la reforma, hay tres que estarán especialmente afectados. El restaurante El Mesón es uno de ellos, ya que cuenta con una gran terraza que quedará completamente afectada por las obras, limitando drásticamente su capacidad de servicio y, por ende, su facturación durante los meses más fuertes del año. En una situación similar se encuentra una tienda de souvenirs con terraza, que también verá su espacio exterior inutilizado y su acceso obstaculizado, lo que reducirá el flujo de clientes.
Por otro lado, los establecimientos hoteleros tampoco quedan al margen de los perjuicios. El Hotel Laguna se enfrenta a un grave problema, ya que las obras levantarán por completo el acceso principal al hotel, generando dificultades para la llegada de turistas y afectando tanto la logística de entrada y salida como la experiencia general de los huéspedes. Algo parecido sucederá con el Canyamel Park, que también verá alterado su acceso, lo que puede derivar en cancelaciones o reclamaciones por parte de los clientes.
Otros negocios que sufrirán las consecuencias
Además de estos casos especialmente críticos, otros comercios también sentirán los efectos de la reforma en mayor o menor medida. Entre ellos se encuentran el supermercado Eroski, la boutique Canyamel, la boutique Susana Canyamel, la farmacia, el supermercado Susana, un centro médico, la panadería de la plaza, una tienda de ropa y souvenirs Susana, Color estilista, una heladería y diversos restaurantes de la zona. En mayor o menor grado, todos estos establecimientos verán afectado su tránsito de clientes debido a la dificultad de acceso, el ruido y el polvo de las obras, así como por la imagen de un entorno en plena construcción en los meses de mayor afluencia turística.
Un impacto inevitable con consecuencias económicas
Los empresarios y comerciantes de Canyamel han insistido en que la temporada turística corre un grave riesgo debido a la ejecución de las obras en este periodo. Los negocios más afectados temen una caída drástica en sus ingresos, mientras que los hoteleros ven con preocupación el posible impacto en su reputación y la experiencia de sus huéspedes. Pese a las quejas y los intentos de negociación, las obras seguirán adelante, lo que deja a los afectados con una única alternativa: adaptarse a la situación y esperar que los trabajos se completen en el menor tiempo posible para minimizar los daños.
La tormenta perfecta ha llegado a Canyamel, y los negocios del centro se preparan para afrontar unos meses de incertidumbre y dificultades en plena temporada alta.
