Capdepera calienta el alma del Mercat Medieval: dos semanas para revivir 25 años de historia
A falta de solo dos semanas, Capdepera ya empieza a oler a humo, cuero, hierbas y fiesta. Se acerca el Mercat Medieval 2025, una edición especial, no solo por lo que ofrecerá, sino por lo que representa: veinticinco años desde que el pueblo decidió recuperar su pasado y transformarlo en celebración viva. Aquel experimento de 2000, nacido desde una comisión ciudadana, sin color político, se ha convertido en una de las grandes ferias de primavera de Mallorca. Este año, el 16, 17 y 18 de mayo, volverá a llenar de escudos, pendones y voces los rincones del Castell i del centre històric. Pero no será una edición más.
“La programación de este año será muy extensa y variada, con novedades interesantes y mucha participación de locales y visitantes”, explica Joan Campins, regidor de Fires i Festes. Y no lo dice desde la retórica, sino desde la convicción de quien ha cuidado cada detalle de un engranaje que no ha parado de crecer. Uno de los momentos simbólicos llegará el viernes por la tarde, con el pregón de Climent Alzina, “quien ocupó mi lugar en la primera edición del Mercat”. Climent, que ahora vive en Madrid, fue uno de los que lo impulsaron cuando era regidor de Cultura. Su vuelta, aunque nunca del todo se fue, cierra un círculo emocional en una edición que se recordará.
El cartel todavía no se ha hecho público, pero las líneas maestras están ya definidas. Habrá teatro de Rondalles, un taller de escritura medieval, espectáculos nocturnos de lucha con fuego y más de una sorpresa. Este año, el espectáculo de fuego de Sa Solera Gabellina cambia de día y se celebrará el viernes, “porque nos facilita mucho el montaje y la organización técnica del espectáculo pirotécnico”, apunta Campins.
Y cuando caiga la noche, la música marcará el ritmo. El viernes sonará el folk contundente de BOC, que ya ha hecho vibrar la plaça del Castell en ediciones pasadas. Y el sábado, el escenario será para los catalanes Ebri Knight, celebrando veinte años de folk rock combativo. “Queremos diferenciarnos de otras fiestas de la isla, dar personalidad a la parte musical del Mercat”, señala el regidor.
En cuanto al alma comercial del evento, este año el mercado estará formado por 145 tenderetes de artesanía, alimentos y restauración. A ellos se sumarán una decena más dedicados a talleres y oficios tradicionales. La demanda ha sido altísima: muchas paradas se han quedado fuera por falta de espacio. “Habrá piel, fibras naturales, cerámica, embutidos, hidromiel, mosaicos, cerveza artesana… y comida de todo tipo”, enumera Campins. Tampoco faltarán los ponis de Sito Llull ni la cetrería de Artfalcons, dos clásicos que conectan generaciones.
Uno de los gestos que recupera protagonismo es el vaso de barro, símbolo del Mercat. “El año pasado lo reintrodujimos y este año todo el mundo ha sido más consciente; no habrá problemas de suministro”, asegura. “Más allá de la identidad, el vaso nos ayuda a reducir residuos y mantener más limpio el mercado”.
El Mercat abrirá sus puertas el viernes a las 10 h con la visita escolar, y se alargará hasta el domingo a las 20 h, cuando un concierto medieval en la iglesia pondrá el broche. Pero como reconoce el regidor, hay algo que va más allá del programa: “Aunque la temporada turística arranque con Semana Santa, el inicio real, el que ya no se detiene, comienza con el Mercat. El municipio se llena de visitantes extranjeros y vecinos de toda la isla que vienen a pasar unos días a Capdepera”.
El futuro del Mercat también se está pensando desde el presente. “Muchos vecinos me piden volver al espíritu de los primeros años”, dice Campins. Algunos cambios ya están en marcha, otros no son tan sencillos. “Nos encantaría recuperar más participación de maestros artesanos, pero muchos ya son mayores y una feria de tres días se les hace muy cuesta arriba. Falta relevo generacional”, admite.
A pesar de ello, este año habrá demostraciones de llata, cordat de cadires, cestería, herrería, escultura en piedra, neulers y mosaico cerámico. Oficios que dialogan con el entorno del Castell, “que sigue siendo un decorado perfecto para un evento como este”. También volverán los escudos en las fachadas, y el Ajuntament ya ha puesto a disposición las bases de madera en el Centre Cap Vermell para quien quiera pintar y colgar el suyo.
La fuerza del Mercat no sería la misma sin el empuje de las entidades locales. “Contamos con la Coral S’Alzinar, la Coral Gabellina, Sa Solera Gabellina, la Banda de Música, Batucap, los Gegants i Caparrots, el Estudio de Danza Stylo, las Madones de la Llata, Art de la Palma, las Herbes de Can Planetes, la APIMA del IES Capdepera y los clubs deportivos CB Capdepera y CE Escolar”, enumera Campins.
Para facilitar la movilidad, se pondrán en marcha servicios gratuitos de bus y tren turístico entre los diferentes núcleos del municipio. Y si algo tiene claro el regidor es que el éxito del Mercat no depende solo de la organización. “Invito a todo el pueblo a participar, salir a la calle, compartir con familia, amigos y vecinos… fer poble”, concluye. “Se han puesto todas las ganas en que esta edición sea un éxito. Ahora solo queda disfrutar de ella”.
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Un Mercat con nuevas ideas… y espíritu de siempre
A sus 25 años, el Mercat Medieval de Capdepera sigue creciendo sin perder la esencia. Esta edición llegará con propuestas que buscan sorprender sin romper el encanto: el espectáculo de fuego de Sa Solera Gabellina se traslada al viernes, abriendo el fin de semana con fuerza, y se incorporan novedades como un taller de escritura medieval, una propuesta infantil basada en Rondalles y una lucha escénica nocturna con fuego que promete dejar huella.
La música también se reafirma como una de las grandes apuestas. El grupo mallorquín BOC volverá a encabezar la noche del viernes y el sábado será el turno de los catalanes Ebri Knight, celebrando sus 20 años sobre los escenarios con su potente folk-rock.
Y entre lo nuevo, también hay regresos. El vaso de barro, recuperado el año pasado, se consolida este 2025 como símbolo del Mercat. “Nos ayuda a mantener más limpio el entorno y nos identifica como un mercado diferente”, recuerda el regidor Joan Campins, que también insiste en un deseo compartido por muchos vecinos: volver a conectar con el espíritu de los primeros años, cuando todo era ilusión, ganas y participación popular.
