18 septiembre 2026

    Magret con jugo de chumbo e higos glaseados

    Receta

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    Hoy vamos a cocinar con magret de pato. Es una carne muy agradecida, magra y fácil de cocinar. No es algo que se haga todos los días en casa, así que cambiamos un poco el repertorio y sorprendemos a nuestra pareja o familia. Además, con la receta de hoy podéis retarles a ver si saben de qué está hecha la salsa.

    Comentar que el magret de pato combina a la perfección con el toque dulce y ácido de la fruta, ya que es una carne grasa. Por este motivo, hoy vamos a cocinar integrando dos productos muy conocidos en la isla: por un lado, el higo chumbo o higo de cactus y, por el otro, higos (o brevas, según la fecha), todo de temporada, local y fresco. Así que, con este toque ácido y dulce, esta receta logra un equilibrio redondo. ¡Y sin complicarnos la vida!

    ¡Vamos allá!

    Tiempo: 35 minutos.

    Utensilios:

    • 1 sartén de tamaño apropiado con tapadera.
    • 1 bandeja para horno.
    • Papel de aluminio.
    • Pinzas para voltear la carne.
    • 1 pelador.
    • 1 cuchillo pequeño.
    • Tabla de corte.
    • 1 cuchara.
    • Batidor y vaso batidor.
    • Colador.

    Ingredientes (2 personas)

    • 1 magret de pato fresco.
    • 4 higos frescos maduros (cortados por la mitad).
    • 4 chumbos bien limpios (emplearemos el jugo de higo chumbo, triturado y bien colado).
    • 80 ml de vino tinto o Pedro Ximénez.
    • 1 cucharada de miel.
    • 1 cucharada de vinagre balsámico.
    • Sal en escamas y pimienta negra recién molida.
    • Opcional: unas hojas de menta o hierbabuena frescas y/o romero.

    1. Preparar la pieza de pato

    Haz cortes en diagonal sobre la capa de grasa del magret formando un enrejado o rombos, sin llegar a cortar la carne. Salpimenta por ambos lados.

    2. Cocinar el magret

    Coloca el magret en una sartén fría (sin añadir aceite), con el lado de la piel hacia abajo. Enciende a fuego medio-bajo y deja que la grasa se vaya fundiendo despacio durante 8-10 minutos, hasta que la piel quede dorada y crujiente.

    Retira y reserva en un recipiente el exceso de grasa derretida de la sartén (guárdala para las patatas asadas). Da la vuelta al magret y cocina por el lado de la carne durante 3-4 minutos más (debe quedar rosado en el centro). Retira la carne a una tabla y déjala reposar 5 minutos tapada con papel de aluminio.

    3. Las patatas

    Pelamos y cortamos en dados gruesos 3 patatas medianas, ponemos sal y las bañamos con la grasa sobrante del magret de pato. Las metemos al horno 45 minutos a 180 grados. Si vemos que se doran de más, cubrimos la bandeja con papel de aluminio hasta que, al pincharlas, estén bien tiernas.

    4. Elaborar la reducción

    En la misma sartén, ya vacía, hemos retirado todo y queda solo una película de grasa.

    Incorpora una cebolla cortada en dados finos, dórala ligeramente y agrega el jugo de los higos chumbos, el vino tinto, la miel y la cucharadita de balsámico.

    Para sacarle el jugo a los chumbos: lavar muy bien y raspar con guantes y abundante agua. Nos ayudamos de un estropajo limpio. Luego, pelar, triturar en el vaso batidor y colar (las semillas y la pulpa se pueden tirar). Solo usaremos el jugo.

    Una vez todo en la sartén, raspa el fondo con una espátula de madera para soltar los jugos caramelizados del pato y deja reducir a fuego medio durante 5 minutos, hasta que la salsa espese y quede con textura de jarabe o salsa.

    5. Caramelizar los higos y emplatar

    Incorpora las mitades de higo fresco a la reducción durante el último minuto para que se impregnen bien y se templen sin deshacerse, y mete nuestro magret para darle un toque de calor.

    Pasamos el magret a la tabla y lo cortamos en filetes de medio centímetro de grosor. Dispón los cortes abanicados en el plato, coloca los higos a un lado, napa generosamente con la reducción caliente y termina con un golpe de sal en escamas sobre la carne. Si dispones, opcionalmente, de menta, hierbabuena o romero, puedes rematar con la que prefieras. Por último, acompañamos con la bandeja de patatas asadas y, ¡a comer!

    ¡Buen provecho!

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