El Poliesportiu Es Figueral se convirtió este fin de semana en el epicentro del judo infantil mallorquín con la celebración del 39º Trofeu de Judo de Cala Rajada, una cita ya tradicional organizada por el Club Renshinkan, que este año volvió a demostrar que el deporte base sigue creciendo con fuerza en el Llevant de Mallorca.
Todo empezó en octubre de 1984, cuando Matías Bosch propuso por primera vez crear un trofeo de judo infantil. Aquella idea, impulsada junto a Andreu Gutiérrez, ambos judokas en activo entonces, ha perdurado durante casi cuatro décadas. Este 2025, ambos fueron homenajeados por su implicación y trayectoria con la entrega de un trofeo conmemorativo, además de encargarse de entregar los premios en la modalidad de demostración.
El evento reunió a 226 jóvenes judokas que compitieron en las modalidades de randori y competición, con la participación de 15 escuelas de la comarca, lo que consolida al trofeo como uno de los encuentros más relevantes del judo base en la isla. Estuvieron presentes el Col·legi Fra Juníper Serra (Petra), los colegios Jaume Vidal, Simó Ballester, La Pureza, Molí d’en Xema, Sa Torre y Renshinkan de Manacor; Punta de n’Amer (Sa Coma); Mestre Guillem Galmés (Sant Llorenç); Na Penyal (Cala Millor); Na Caragol (Artà); Rosa dels Vents (Colònia de Sant Pere); y los centros de Capdepera y Cala Rajada: S’Alzinar, S’Auba y el propio Renshinkan.
El acto fue inaugurado con las palabras de bienvenida de la alcaldesa, Núria Garcia, mientras que la clausura corrió a cargo del regidor de Deportes, Sergi Viejo, quienes también fueron los responsables de entregar los premios en la modalidad de competición.
Con una organización impecable, un ambiente familiar y el entusiasmo de los más pequeños sobre el tatami, el Trofeu de Cala Rajada volvió a demostrar que el judo no solo es técnica, sino también valores, compromiso y comunidad.
