Lluís Llull, miembro del Club de Judo Renshinkan, ha alcanzado un nuevo hito en su carrera: la titulación como árbitro nacional de judo. Después de varios años actuando como árbitro autonómico, la Federación Balear de Judo le propuso dar el salto al nivel nacional. El examen se celebró en Valencia durante la Supercopa de España Junior, y Lluís nos cuenta cómo fue su preparación y experiencia en este importante desafío.
“Los directores de arbitraje de la Federación estaban muy pendientes de mí en todas las competiciones a nivel autonómico. Me prepararon en la parte teórica y en la práctica”, relata Lluís. La preparación fue intensa y demandó meses de trabajo. “Durante los Juegos Olímpicos, desde mi casa, aprovechaba para dirigir los combates y tomar apuntes. Luego, ensayaba en el club. Los compañeros, a la hora de hacer los combates, me preparaban situaciones reales de competición. De esta manera, cogí seguridad y confianza”.
Al hablar sobre el examen, Lluís destaca el rigor de la Comisión Nacional de Arbitraje. “Empiezan evaluando tu comportamiento, tu uniformidad, tus desplazamientos, tu estado en el tatami, si dominas el sistema CARE (vídeo) en la mesa de control, etcétera”, explica. La evaluación no se limitaba a conocimientos técnicos; también valoraban aspectos como la presencia en el tatami y la capacidad para tomar decisiones en tiempo real.
Lluís admite que, a pesar de la preparación, los nervios estuvieron presentes. “Fui con bastante confianza y seguridad, pero al empezar, evidentemente, estaba nervioso”, confiesa. La presencia de un árbitro veterano en el tribunal fue clave para calmar esos nervios iniciales. “Había un árbitro con mucha experiencia y su forma de hablar y enfocar el tema me dio mucha tranquilidad. Conectamos muy bien y quedé muy satisfecho de mi examen”.
Cuando llegó el momento del veredicto, la alegría fue inmensa. “Mi alegría fue enorme al conseguir mi objetivo”, declara emocionado Lluis, agradeciendo el apoyo recibido durante el proceso. “Quiero aprovechar para decir que estoy muy agradecido por la dedicación y ayuda del director de arbitraje de la Balear, Juan Andrés Martínez, y de la directora de Mallorca, Olga Muñoz, por la preparación durante estos meses”. También dedica palabras de agradecimiento a su profesor, Pep Mascaró, “por el coraje que nos impulsa a progresar en nuestro deporte”, y a sus compañeros del Club, cuyo apoyo fue fundamental en las prácticas y simulaciones de combate.
El logro de Lluís Llull es un paso más en su carrera en el judo, y un motivo de orgullo para el Club Renshinkan y la comunidad de judo en Baleares.
