El conflicto en torno a las obras de remodelación y embellecimiento de Canyamel sigue sumando capítulos. A pocos días de que se firme el inicio oficial de los trabajos, la Asociación Hotelera de Capdepera ha emitido un comunicado en el que expresa su preocupación por la ejecución del proyecto en plena temporada turística y solicita que se retrase hasta octubre, cuando el impacto en el sector sea menor.
Un proyecto necesario, pero en el momento equivocado
Desde la Asociación Hotelera reconocen que las obras suponen una mejora para la destinación, pero consideran que su ejecución en este momento es un error. Según el comunicado, Canyamel depende casi exclusivamente de la temporada estival, por lo que estos meses son clave para el desarrollo económico del núcleo turístico.
“No entendemos por qué se insiste en ejecutar un proyecto cuyos resultados son claramente contrarios a sus propios objetivos”, expresan los hoteleros. En su opinión, la mejora de la imagen y competitividad de Canyamel no puede realizarse poniendo en peligro la actividad turística.
Impacto negativo en la economía local
El sector turístico advierte de que la duración prevista de las obras, tres meses y medio, afectará gravemente a la operativa de hoteles, comercios y restaurantes. En un núcleo urbano reducido, con apenas tres o cuatro calles principales, la ejecución del proyecto supondrá un problema de accesibilidad, además de generar ruidos, polvo y caos que impactarán directamente en la experiencia de los visitantes.
Además, el comunicado pone énfasis en la falta de alternativas de aparcamiento, recordando que los pocos espacios disponibles son utilizados por residentes y trabajadores. La ocupación de una de las principales vías reducirá aún más la movilidad en la zona y podría poner en riesgo la viabilidad de los negocios locales.
Una petición clara a las autoridades
Ante esta situación, la Asociación Hotelera de Capdepera insta al Ayuntamiento a reconsiderar el calendario de las obras y posponer su inicio hasta octubre, cuando la actividad turística haya descendido.
“Las autoridades deben velar por los intereses de los ciudadanos y priorizar el bienestar económico de los residentes, empresarios y trabajadores, que dependen directamente de la actividad turística”, afirman en su comunicado.
El Ayuntamiento de Capdepera, por su parte, ha estado trabajando en los últimos días en una solución intermedia para evitar que las obras perjudiquen a la temporada turística. Según fuentes municipales, se están explorando alternativas legales y administrativas que permitan iniciar las obras, pero detenerlas posteriormente sin que ello implique reclamaciones económicas por parte de la empresa adjudicataria.
El próximo lunes está prevista una reunión entre el Ayuntamiento y los afectados de Canyamel para tratar de acercar posturas y encontrar un consenso que minimice el impacto de las obras sin comprometer su ejecución. Mientras tanto, la incertidumbre sigue creciendo entre los sectores económicos de la zona, que ven en este proyecto el primer gran conflicto entre el actual equipo de gobierno y el sector turístico de Capdepera.
