15 marzo 2026

    “Hemos devuelto la luz a la Virgen yacente de Capdepera”

    Antònia Reig

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    Capdepera ha recuperado una de sus piezas más singulares del patrimonio religioso: la Virgen yacente de la parroquia, restaurada junto con la urna que la acoge. La intervención se inició en junio y se alargó hasta principios de agosto, justo a tiempo para que la imagen pudiera ser expuesta en la festividad de la Asunción, el 15 de agosto, una cita que en los últimos años está ganando protagonismo en toda Mallorca.

    “Ha sido un trabajo muy especial. Hemos devuelto la luz a la Virgen yacente de Capdepera, sacando a relucir los colores originales que se habían perdido bajo capas oscuras. El objetivo era doble: dignificar la pieza y garantizar su conservación para las generaciones futuras”, explica a Faxdepera la restauradora diocesana Antònia Reig, responsable del proyecto.

    Una talla del siglo XX con historia propia

    La imagen es una talla de principios del siglo XX, de autor desconocido, que en origen debía formar parte de un conjunto monumental. Hoy se conserva de forma independiente, y durante décadas estuvo expuesta en la urna de la predela del retablo de la Dolorosa, en la misma parroquia. Sin embargo, en algún momento esa ubicación fue ocupada por el Cristo articulado del descendimiento, utilizado en Semana Santa, y la Virgen pasó a almacenarse bajo el coro, en una urna que originalmente pertenecía a ese mismo Cristo.

    “El estado estructural de la talla era bueno, ya que está tallada en madera hueca para aligerar el peso. Pero presentaba un problema evidente: una capa superficial muy oscura, producto del barniz oxidado, del humo de las velas y del contacto constante de los fieles. Ese velo hacía imposible ver la policromía original y convertía a la Virgen en una imagen casi monocroma”, detalla Reig.

    Recuperar colores y estabilidad

    La intervención en la Virgen se centró sobre todo en la limpieza: “Retiramos con cuidado los barnices oxidados y la suciedad acumulada, hasta que reapareció la paleta cromática original. Al hacerlo, afloraron también lagunas de policromía, que fueron estucadas y entonadas cromáticamente con el entorno para integrarlas en el conjunto”.

    Además, se reforzaron algunas zonas de madera que presentaban pequeñas inestabilidades. “Se aplicaron encolados y consolidaciones que devolvieron integridad a la imagen. Al final, no solo se recuperó su aspecto, sino que también quedó asegurada su estabilidad para el futuro”, añade.

    Una urna atacada por la carcoma

    El otro gran reto fue la restauración de la urna, una pieza realizada en madera policromada y dorada, con todos sus laterales y parte superior cubiertos de cristal. “La urna estaba muy debilitada por un ataque masivo de carcoma. Los agujeros de salida de insectos se veían por toda la superficie. Era urgente actuar”, explica la restauradora.

    El proceso fue largo: primero se aplicó un tratamiento de desinsectación mediante inyección e impregnación de productos específicos. “Después se envolvió en plástico creando una cámara estanca, donde permaneció un mes entero para garantizar que no quedaba rastro de actividad xilófaga”, describe Reig.

    Una vez estabilizada, llegó la consolidación estructural. Algunos adornos en los cantos y las patas presentaban desajustes, que se reforzaron con fibras naturales y adhesivos. Finalmente, se realizó la limpieza de las superficies, el estucado de lagunas y la reintegración cromática con materiales reversibles, respetando siempre el carácter original de la pieza.

    El simbolismo del 15 de agosto

    La Virgen yacente de Capdepera tiene un papel protagonista durante la fiesta de la Asunción. Ese día, la urna restaurada se convierte en su lecho: “Se cubre con telas, se coloca un colchón y una almohada, y la Virgen descansa sobre ella. Es un momento cargado de simbolismo, donde la restauración cobra todo el sentido litúrgico y comunitario”, explica Reig.

    La tradición de las Mares de Déu Mortes, nacida en el siglo XVI en la Seu de Mallorca, vive actualmente un nuevo auge gracias al impulso del Bisbat  y del Consell de Mallorca, que promueven la restauración y recuperación de estas piezas. En Capdepera, la intervención supone volver a situar en el lugar que merece una imagen que, aunque más joven que otras tallas insulares, forma parte de la identidad religiosa y cultural del municipio.

    Patrimonio vivo

    Más allá de la intervención técnica, la restauradora destaca el componente humano: “Cuando retiras capas de suciedad y los colores originales reaparecen, sientes que devuelves vida a la obra. Y lo más emocionante es pensar que ahora, cuando la contemplen las próximas generaciones, la verán como se concibió originalmente”.

    La restauración de la Virgen yacente y de su urna no solo ha devuelto belleza a dos piezas del patrimonio parroquial de Capdepera. También ha reafirmado la voluntad de mantener vivas las tradiciones, conectando la memoria de la comunidad con su herencia artística y espiritual.

    “Cada restauración es, en el fondo, un puente entre pasado y futuro. En este caso, el patrimonio de Capdepera gana fuerza y se asegura un lugar destacado en las celebraciones de agosto. Es un orgullo haber contribuido a ello”, concluye Reig.

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