14 marzo 2026

    En camino hacia el Paraíso: “Muerte, ¿dónde está tu victoria? 1 Cor 15, 55.

    Llorenç Tous

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    Sentado en el coro de la Catedral de Mallorca, un Lunes Santo, escuchaba la Orquesta Sinfónica de Palma interpretando el Requiem alemán de Brahms. Desde mi puesto veía de cara al director y los músicos, el coro cantaba a pocos pasos de mí.

    Aquella noche entendí la fuerza de esta pregunta de San Pablo. Brahms compuso esta obra por la muerte de su madre y en esta pregunta que canta y repite el coro con toda la fuerza de la orquesta, vació todo el dolor y toda la fe de un cristiano ante la muerte de su madre: “Muerte, ¿dónde está tu victoria?”

    Todos los crucificados mueren ahogados. Ya no pueden dilatar el tórax, los clavos de los brazos no lo permiten por el dolor y la debilidad. En este trance se escucharon estas palabras de Jesús: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Muy lentamente, apenas pudo mover la mirada, entre alientos, cortando las palabras.

    Esta sentencia tiene la respuesta a la pregunta: “Si la muerte no puede con Dios, ¿qué pasa después de morir?

    En familia el trance es de lo más profundo y doloroso. La distancia en el tiempo lo reconstruye. El cuerpo se rompe en lágrimas compartidas; silencios sagrados que abren ventanas al cielo buscando ángeles; testigos fieles acompañando una soledad que impone cambios cercanos.

    Las lágrimas mezcladas con la fe, fermentan la esperanza cristiana sembrada. Ésta crece con la nueva presencia del finado en este mundo y trascendido al cielo. Su nueva cercanía será fiel más a dentro que sus recuerdos. 

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