El Ajuntament de Capdepera ha cursado nueve solicitudes a Costas, desde 2021, para que repare el puente de madera
Pere R. Guaita
El Ayuntamiento de Capdepera, hasta la fecha, ha cursado nueve solicitudes desde 2021 a la Demarcación de Costas de Baleares con el objetivo de obtener autorización para la reparación de un puente en Cala Mesquida, incluido dentro del sistema dunar de la zona. Sin embargo, hasta hoy, no ha obtenido respuesta.
El inminente inicio de la temporada turística exige una actuación urgente para corregir las deficiencias existentes. La pasarela de madera, actualmente deteriorada y precintada, impide la libre circulación de los visitantes, obligándolos a buscar rutas alternativas que rompen el equilibrio arenoso y destruyen la vegetación. Al mismo tiempo, los paneles de acumulación de arena, que deberían proteger el ecosistema dunar, se encuentran en gran parte destruidos y sin cumplir su función.
Hace años, en Cala Mesquida se instalaron rótulos informativos para concienciar sobre la importancia del sistema dunar y la necesidad de su conservación. La intención original fue preservar el uso público de estas áreas, protegiendo un hábitat donde especies vegetales únicas y en peligro de recesión encuentran su refugio.
Según los técnicos del GOB, en un proyecto redactado hace años, Cala Mesquida posee el sistema dunar más dinámico de Mallorca, con formaciones de gran tamaño como el «Munt Gros», que antiguamente era una imponente montaña de arena moldeada por los vientos de tramontana.
Otras dunas, más estabilizadas, se extienden hasta el Coll de Marina, el Puig de S’Àguila y Son Jaumell, donde el ecosistema arenoso penetra en un frondoso pinar, atravesado por dos entradas naturales utilizadas para acampadas y actividades de ocio.
Impacto de la actividad humana en el ecosistema duna
En Cala Mesquida, una media de cien personas pasean diariamente sobre las dunas, provocando un progresivo deterioro en su morfología y en la comunidad vegetal que las sustenta. Esta erosión quedó parcialmente controlada tras la instalación de las pasarelas de madera, que hoy se encuentran en estado de abandono.
El torrent de Sa Mesquida, que en épocas lluviosas convertía su desembocadura en una bella laguna, separa la vasta demarcación natural del núcleo turístico situado a su izquierda.
Con el fin de proteger este entorno, se estableció un cercado de troncos de unos 300 metros lineales de playa. Los postes, de 16 centímetros de diámetro, se instalaron semienterrados cada cuatro metros y unidos en su parte superior con una cuerda de 40 milímetros de grosor con núcleo de alambre galvanizado. Además, entre el cercado y las dunas, se colocaron barreras de interferencia eólica para minimizar la degradación del ecosistema.
No obstante, a lo largo de los años, diferentes actividades humanas han puesto en riesgo la estabilidad de la zona, incluyendo:
- Extracciones de arena para empresas de construcción y para la regeneración de Cala Agulla.
- Expediciones de coches safari y carreras de motocicletas que han alterado la morfología de las dunas.
- Uso de maquinaria pesada para la limpieza de la playa, en lugar de métodos manuales menos invasivos.
Las autoridades pusieron fin a la extracción de arena, pero la degradación persiste debido a la continua presión humana sobre el entorno.
El proyecto del GOB y su paralización
El proyecto de conservación del sistema dunar de Cala Mesquida, elaborado por el GOB y presentado ante la Conselleria de Medio Ambiente, ha quedado paralizado. El objetivo inicial era integrar su ejecución con un nuevo proyecto para Cala Agulla, coordinado entre el Ayuntamiento de Capdepera y la Demarcación de Costas.
Por otro lado, el Departamento de Ciencias de la Tierra de la UIB ya había propuesto medidas de gestión para la conservación de este ecosistema, en el marco de un coloquio sobre medio ambiente marino organizado por una antigua asociación de estudios subacuáticos, «Geomarin», hoy inactiva.
Propuestas y regulaciones para proteger el sistema duna
Entre las recomendaciones presentadas por los técnicos del GOB, destacan las siguientes:
🔹 Limpieza manual de las playas, evitando el uso de maquinaria pesada. Se sugiere invertir recursos en estrategias que minimicen la acumulación de residuos y fomentar que sean los propios usuarios quienes se encarguen de depositar sus desperdicios en los puntos habilitados.
🔹 No retirar la posidonia oceánica muerta, ya que juega un papel clave en la protección de la arena. Solo durante el primer mes de verano, se permitiría la limpieza de aquellos restos que el mar no haya retirado de forma natural.
🔹 Prohibición del tránsito rodado, especialmente para bicicletas, vehículos todoterreno y caballos, que contribuyen a la inestabilidad del sistema arenoso.
🔹 Regulación de los accesos a los arenales y ordenación del tránsito de visitantes para preservar las dunas y su vegetación. Se recomienda que los accesos se realicen únicamente por los laterales y no a través del interior del sistema dunar.
🔹 Delimitación de las áreas de estancia en la playa, restringiendo la instalación de toallas y sombrillas en zonas de especial fragilidad ecológica.
🔹 Campañas de concienciación, promoviendo el respeto al entorno:
Evitar la acumulación de residuos.
Sacudir la arena de toallas y objetos personales fuera de las zonas protegidas.
No arrancar plantas, conchas ni otros elementos clave del ecosistema.
El proyecto del GOB, aunque redactado hace años, sigue vigente en sus principios. El equipo responsable estuvo integrado por los expertos:
- Miquel Àngel March (geógrafo).
- Antoni Muñoz, Juana Maria Galmés y Eva Moragues (biólogos).
- Francisco Pizá (arquitecto).
Conclusión: una protección necesaria y urgente
El sistema dunar de Cala Mesquida, una de las joyas naturales de Mallorca, sigue en un delicado estado de conservación. La inacción administrativa y el continuo impacto humano amenazan con acelerar su degradación, poniendo en riesgo uno de los ecosistemas más dinámicos y valiosos de la isla.
La reparación de la pasarela de madera, la correcta aplicación de las medidas de protección y la implementación de campañas de concienciación son pasos urgentes para garantizar que Cala Mesquida siga siendo un entorno natural protegido y sostenible para las generaciones futuras.
El equilibrio entre turismo y conservación es posible, pero requiere acciones concretas y un compromiso real.
