27 marzo 2026

    El cierre de Agama acaba con la Vaquería“Ses Veles” de Canyamel

    Pep Maria Moll

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    A PARTIR DEL MARTES, 31, SE PONDRÁN A LA VENTA SUS VACAS, TRASLADÁNDOLAS FUERA DE MALLORCA.

    Pep Maria Moll

    La clausura de “Agama”, propiedad de “Damm”, deja varias ganaderías de Mallorca sin opciones de continuidad. La reducción progresiva de pedidos ya había tensionado su productividad. Hasta ahora, “Agama” ya solo se abastecía de la leche de las vaquerías de Campos, Llubí y Canyamel, en Capdepera. El caso de “Ses Veles” proviene de que ya, en septiembre, la empresa “Damm”, propietaria de aquella marca mallorquina, les comunicó que a partir de marzo no les comprarían más leche. Parece ser que se desea trasladar la actividad a Cataluña, dato aún no confirmado.

    Antonio Bauzá, de la explotación de Canyamel, ha explicado que empieza un proceso de venta de las vacas. El martes 31 se iniciará el traslado de todas las reses a granjas bovinas de Galicia e Ibiza: ___ “Con este cierre están matando las granjas y quien podía evitarlo nada ha hecho, al menos por ahora. Lo estamos apostando todo al turismo y dejamos morir la agricultura; nos estamos quedando casi sin ningún sector”.

    Este desenlace contrasta con lo que había declarado el Govern de proyectar esta actividad como industria estratégica, facilitando inversión para modernizar la planta. Con el paso del tiempo, no se materializó lo que se había anunciado y el producto final se fue debilitando, provocando la revocación del citado proyecto estratégico.

    Miguel y Bernardí Martí, administradores de “Ses Veles”, junto con Bartomeu Tortella, gerente de la empresa, en 2010 pusieron en marcha un sistema pionero en Baleares que consistía en comercializar la leche fresca producida por su explotación ganadera mediante unas máquinas expendedoras ubicadas en diferentes puntos concurridos de la comarca de Llevant —uno de ellos el situado al lado de la estación de servicio de la carretera a Son Moll, en Capdepera—, con el objetivo de que dicha leche, la fresca, la de toda la vida, llegara directamente de la granja al consumidor. Se trataba de una leche que está sometida a un proceso de pasteurización y refrigeración en las instalaciones de la misma finca que la hace apta para el consumo, sin necesidad de hervir.

    Según explicaba Bartomeu Tortella: ___ “La leche conserva todas las vitaminas y minerales. Las máquinas la mantienen con la temperatura y condiciones adecuadas. Este sistema se ha probado con éxito en otros países de la Unión Europea y también en Navarra, País Vasco y Cataluña; con ello se pretende fomentar la reutilización de los envases y reducir el transporte de la leche”.

    “Ses Veles” de Canyamel ha sido, desde hace lustros, una finca privilegiada en cuanto a la producción lechera. Su proyección siempre asemejó ser diferente con respecto al mundo agrícola “gabellí”, en sustitución de la falta de recursos para convertirse en explotación agraria de envergadura. Situada dentro de la vasta extensión de “Sa Torre”, ha conseguido poder ser un enclave lechero de los más punteros de Mallorca, con instalaciones homologadas a las directrices y normativas europeas.

    Si en 1466 el Rey de Aragón, Juan II, otorgaba privilegios al propietario de “Sa Torre de Canyamel” con la finalidad de incentivar el cultivo de la caña de azúcar, más recientemente y hasta la actualidad no se convirtió ello en ventajas hacia las 120 hectáreas donde han ido pastando casi doscientas vacas.

    Ya a principios de este siglo la situación no permitía hacer pronósticos ni previsiones a término medio. Así sentenciaba Bernardí Martí Perelló, que entonces contaba con casi treinta años y era el único ganadero con titulación oficial de la isla. Sus padres iniciaron la explotación de “Ses Veles” en 1985. Hace un cuarto de siglo, Canyamel tenía asignada una cuota de producción de 1.200 toneladas, lo cual se traducía en unos trescientos litros de leche diarios.

    El propietario de Sa Torre, Pedro Morell, ya en aquellos años no quería abandonar la actividad ni perder el coraje, a pesar de la crisis que atenazaba el lugar al constatar que en la península el precio doblaba al del mercado isleño.

    “Ses Veles” cuenta con una certificación de bienestar animal otorgada por la Conselleria de Agricultura del Govern Balear, que constata que sus vacas viven en condiciones éticamente responsables. Se trata del distintivo “Welfair”, un certificado que permite a las ganaderías ser más competitivas y contar con más facilidades para la colocación de su producto: “Una vaca contenta ofrece buena leche”, expresaba el conseller del ramo. Los controles para conseguir la autorización evaluaron los cuatro principios en los que se basa el bienestar animal: una buena alimentación, un óptimo alojamiento con libertad de movimientos y confort, un buen estado de salud y excelente comportamiento de acuerdo con las características de su especie, el cual incluye un estado emocional general positivo.

    Las vacas, gracias a la tecnología instalada en “Ses Veles”, beben menos y por ello la leche sale de mejor calidad. El forraje, para una buena alimentación de los animales, se cuida mucho, junto a los márgenes de la carretera que accede a la playa de Canyamel. La inseminación artificial, a partir del semen guardado en nitrógeno líquido, facilita la reproducción, y se atrevió, hace años, aquella buena gente de “Ses Veles”: Miguel Martí y Margarita Perelló, con su hijo, a instalar unos dispensadores de leche fresca, donde a diario podían verse colas de personas cargando con botellas el sano y fresco líquido blanco.

    Agama, y por ende “Damm”, frustraron la actividad y a quienes dependían de ella para su supervivencia.

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