14 marzo 2026

    Derrota humillante del Escolar para cerrar la temporada

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    Los verdes caen derrotados 10-0 en Génova en la jornada de despedida del campeonato regular

    Miquel Bestard

    El Escolar cerró la temporada de la peor forma posible: con una derrota humillante. El 10-0 encajado en el campo del Génova no es solo un resultado escandaloso, es el reflejo más crudo de una segunda vuelta para olvidar, que desdibuja por completo las ilusiones que se despertaron en los primeros compases del campeonato.

    Doce jugadores acudieron al último encuentro. Doce. Con un solo recambio y uno de ellos lesionado. El equipo se presentó con lo justo, sin entrenamientos en las últimas semanas —como reconocen algunos de los propios futbolistas— y sostenido únicamente por la voluntad de unos pocos que han resistido hasta el final. Sin preparación, sin ritmo y sin plantilla, competir era un imposible.

    El campo del Génova, de reducidas dimensiones, fue un campo de minas para el Escolar. La defensa, adelantada, ofreció pasillos constantes a un rival que no tuvo piedad. El resultado se fue inflando como un castigo merecido a la falta de estructura, continuidad y compromiso general que ha marcado el tramo final de la temporada.

    ¿Dónde estaban los jugadores? Hasta 36 han sido alineados a lo largo del curso. Hoy, apenas una docena. Algunos lesionados, otros con compromisos laborales o personales, otros jugando a fútbol sala… y otros, simplemente, desaparecidos. El banquillo reflejaba el ocaso: vacío, simbólico, impotente.

    Una imagen desoladora para un club que representa a Capdepera. El primer equipo del Escolar no es un equipo cualquiera: es el emblema deportivo del municipio. Y si bien el club sigue funcionando con categorías inferiores, es el primer equipo el que lleva el nombre del pueblo por los campos de la isla, el que despierta la primera pregunta del aficionado: “¿Qué ha hecho el Escolar?”

    Hoy, la respuesta es dura. Dolorosa. Vergonzosa, incluso. Pero necesaria. Porque la humillación de Génova debe servir de revulsivo. Porque este club merece mucho más. Porque sus seguidores, repartidos por toda la geografía, merecen un equipo con orgullo y compromiso.

    Que esta temporada se borre pronto. Y que la próxima empiece con otras bases. Con una dirección clara. Con respeto por el escudo. Y con la dignidad que exige representar a todo un municipio.

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