La remodelación y embellecimiento de Canyamel ha sido, en los últimos días, objeto de debate en el municipio de Capdepera. Tras la publicación de la información en Faxdepera, el tema ha ganado relevancia en otros medios y ha provocado una respuesta unificada del sector turístico local. La Asociación Hotelera de Capdepera ha emitido un comunicado expresando su preocupación por el impacto que las obras puedan tener en plena temporada alta, mientras que el Ayuntamiento y los equipos técnicos trabajan a contrarreloj para encontrar una solución viable que permita el cumplimiento de la legalidad sin perjudicar la actividad económica del núcleo turístico.
El dilema del inicio de las obras
Este viernes estaba prevista la firma del inicio oficial de las obras. Sin embargo, esto no significa que vayan a ejecutarse en su totalidad de inmediato. Según hemos podido saber, el Ayuntamiento está explorando diversas vías políticas, técnicas y jurídicas para conseguir una solución que permita iniciar los trabajos y después pausarlos hasta el final de la temporada estival, evitando perjuicios tanto a la actividad turística como al propio consistorio.
El problema radica en que la empresa adjudicataria, Amer e Hijos, tiene un contrato ganado en licitación, lo que obliga legalmente a ejecutar ahora la obra. Sin embargo, la normativa permite acogerse a la Ley 208 de Contratos, que contempla la posibilidad de paralizar en algunos supuestos unas obras ya iniciadas. Ahora, la clave está en garantizar que dicha paralización no genere reclamaciones económicas o solicitudes de indemnización por parte de la constructora, lo cual por lo que hemos podido saber Amer e Hijos no va hacer, y no pondrá ningún impedimento para paralizar las obras hasta depués del verano.
El Ayuntamiento quiere blindarse ante esta posibilidad, ya que en un proyecto anterior en en otra zona del municipio donde la UTE adjudicataria aseguró verbalmente que no reclamaría compensaciones por la paralización de las obras, pero después terminó haciéndolo. Para evitar un escenario similar, se está buscando una garantía firme y documentada que asegure que la suspensión temporal de las obras no conlleve futuras indemnizaciones.
El peso del sector hotelero y la falta de previsión en la planificación
La preocupación de los empresarios turísticos es evidente. En su comunicado, la Asociación Hotelera de Capdepera advierte de que las obras, con una duración prevista de tres meses y medio, coincidirían con la fase más intensa de la temporada. En un núcleo urbano tan reducido como Canyamel, donde la actividad turística es la principal fuente de ingresos, la ejecución del proyecto podría generar problemas de accesibilidad, molestias por ruidos y un impacto negativo en la experiencia de los visitantes.
Los hoteleros insisten en que las obras son necesarias y bienvenidas, pero consideran que su inicio en esta época del año es contraproducente. Instan a las autoridades a replantear el calendario y retrasar los trabajos hasta octubre, cuando el turismo haya descendido significativamente.
Este conflicto se suma a lo que algunos sectores consideran una falta de previsión en la planificación de la obra. De hecho, el retraso en la licitación inicial se debió, según fuentes consultadas, a que en el primer intento de adjudicación nadie quiso presentarse al concurso, debido a que el proyecto incluía la instalación de una pérgola cuyo coste superaba el del resto de la obra. Esta falta de interés llevó a una reconfiguración del proyecto y al retraso que ha desembocado en la situación actual.
Reuniones y negociaciones en marcha
Conscientes de la sensibilidad del tema, desde el Ajuntament de Capdepera han mantenido reuniones con técnicos y juristas para encontrar la mejor solución. También se han intensificado los contactos con la empresa adjudicataria para asegurar que cualquier modificación en el calendario de las obras no implique riesgos económicos para el consistorio.
Por otro lado, el próximo lunes está prevista una reunión entre el Ayuntamiento y los afectados de Canyamel (en principio hoteleros y comerciantes), en la que se espera aclarar definitivamente el panorama y encontrar una salida consensuada que ponga fin a este asunto. La clave de esta reunión será garantizar que todas las partes implicadas—sector hotelero, vecinos y administración—puedan exponer sus preocupaciones y asegurarse de que la solución que se adopte minimice el impacto en la zona, y sobre todo que no haya obras en verano.
En paralelo, diversas fuentes han señalado que el problema podría haberse evitado si desde un inicio se hubiese planificado con mayor previsión la licitación del proyecto. Algunas voces apuntan a que la falta de un calendario claro en la tramitación administrativa ha sido uno de los factores que han llevado a este escenario de incertidumbre. Pero este no es problema ahora. Ahora mismo la situación está en que todo el mundo quiere cerrar la posible solución que hay sobre la mesa.
Una solución en camino
Aunque aún no hay una resolución definitiva, todo apunta a que las obras se firmarán (estaba previsto para hoy viernes), se iniciarán y posteriormente se suspenderán en un marco legal que evite problemas futuros. Se trata de una operación compleja, en la que todas las partes implicadas –políticos, técnicos, empresarios y vecinos– están jugando sus cartas para proteger sus intereses.
Este es el primer gran conflicto que enfrenta el actual Ajuntament de Capdepera con un sector económico de gran peso en el municipio. No obstante, las negociaciones avanzan y las señales apuntan a una solución que minimice el impacto para todas las partes.
El desenlace de este proceso servirá también como prueba de fuego para la actual administración municipal, que deberá demostrar su capacidad de gestión y de negociación en un asunto donde el equilibrio entre desarrollo urbanístico y sostenibilidad económica es fundamental. Por ahora, nadie quiere cantar victoria, pero todo indica que se está cerca de alcanzar un acuerdo que permita salvaguardar la temporada turística sin comprometer el desarrollo del proyecto.
