La cara y la cruz de una misma moneda
El Govern de les Illes Balears, a través de la Conselleria de la Mar i del Cicle de l’Aigua, ha intensificado este verano el control sobre las prácticas irregulares en el litoral. Desde el mes de junio se han levantado un total de 82 actas en diferentes puntos de las islas, según ha informado el director general de Ports i Transport Marítim, Antoni Mercant, durante su visita a Cala Agulla y Cala Rajada, donde estuvo acompañado por la alcaldesa de Capdepera, Mireia Ferrer, la teniente de alcaldía Núria Garcia y el equipo de gobierno municipal.
“Este año hemos intensificado de manera notable la inspección y el control, y eso se refleja en el número de actas levantadas, que ya superan significativamente las cifras de años anteriores. El objetivo es claro: disuadir las prácticas irregulares y garantizar que la actividad náutica se realice dentro de la legalidad y con respeto por el medio marino”, destacó Mercant.
Entre las principales novedades del dispositivo se encuentra el uso de un dron que opera diez horas diarias durante el mes de agosto. Esta herramienta permite detectar irregularidades en tiempo real, actuar con mayor rapidez y reforzar la capacidad de control en las zonas con más afluencia de embarcaciones.
Estas medidas coinciden con quejas vecinales que ponen de manifiesto la preocupación por la seguridad en zonas de baño de Canyamel, donde un residente señalaba días antes de la presentación que “la zona de baño está balizada a 200 metros y constantemente entran embarcaciones a motor hasta la mismísima arena de la playa. Niños y no tan niños sumergidos y hélices pasando súper cerca. Socorristas que ni tan siquiera pitan ni van a decirles nada… poneros las pilas porque hasta que no salgamos en las noticias no daremos soluciones”, aseveran.
Este vecino añadía que, además, hay embarcaciones que descargan en un muelle de la zona, que aunque ha solicitado renovar su permiso, no cuenta con el balizamiento autorizado por la autoridad competente para ello.
Sin duda, una controversia que genera cierta dicotomía entre los logros y actuaciones que dice realizar el Govern y la realidad que se produce en alguna zona concreta del municipio, como Canyamel, donde parece ser que dichas actuaciones de vigilancia no llegan.



