14 marzo 2026

    Bel Amer Artigues: “Ser pregonera de La Esperanza es un orgullo. Es una fiesta muy del pueblo, de Capdepera”

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    ¿Cómo ha recibido la noticia?

    Fue el día 6 de noviembre. El día anterior, se reunieron los pregoneros anteriores (que se han visto en la novena) y decidieron que yo era la persona que podía hacerlo este año. 

    Después me llamó el párroco (Xisco Bernabeu), me preguntó si quería ser la pregonera.

    Qué sorpresa, ¿no?

    Sí, me vino muy de nuevo. Pensaba que había otra gente que podía ser pregonero o pregonera antes que yo. Es un honor y una alegría. 

    Vaya reto…

    Sí. La verdad es que estoy acostumbrada a leer en público. A veces leo las Lecturas en la iglesia durante la misa, porque es algo que me gusta. Además, espero que mi hija, (Maria Francisca), que es profesora en el IES Capdepera, me ayude a preparar el pregón.

    ¿Ya ha empezado a mirar sobre qué irá su pregón?

    Tengo la idea y la he empezado a esbozar algo. Creo que será sobre mis vivencias de la fiesta de la Esperanza y en el municipio de Capdepera. Será lo que me salga de dentro y del sentimiento más profundo. 

    ¿Qué significa para usted la Esperanza y esta festividad?

    Lo considero como algo muy del pueblo, de Capdepera. Me siento muy integrada en Capdepera y además siempre hemos celebrado la fiesta en casa. Mi marido (Miquel Casellas Calobra) tenía siempre la costumbre de pedirse día libre en el trabajo para poder celebrarla, porque no es un día festivo como tal. 

    Participamos en las actividades que se hacían. Íbamos al oficio y después a la procesión. Es algo muy bonito y muy sentido.

    ¿Ha cambiado mucho la fiesta con el paso del tiempo?

    Todo lo que tiene que ver con la religión ha cambiado con el paso de los años. Ahora no es igual que hace años. Somos menos. La gente se vuelve mayor y ya le cuesta más subir al castillo. 

    ¿Cuál es su primer recuerdo de la festividad de La Esperanza? 

    Ufff… Hace más de cuarenta y cinco años. De hecho ya no tengo los recuerdos iniciales tan claros. Tengo marcado el sentimiento. Era una fiesta de calle en la que participaba más gente. 

    Por cierto, ¿Qué le han dicho en casa?

    Jajajaja. No me han dicho nada en especial. Ha sido una sorpresa, pero lo hemos asimilado con mucha normalidad. 

    ¿Nerviosa?

    No en absoluto. A lo mejor a la hora de hablar puede ser que sí lo esté un poco, pero ahora no demasiado. Hay otras cosas para ponerse realmente nervioso. 

    ¿Qué haría para potenciar esta fiesta?

    La Obraria, junto a los niños del instituto recrean la historia del Castillo y Mare de Déu y se convierten en guías durante un día para compartir los conocimientos adquiridos con los alumnos de S’Alzinar. Se crean gincanas, se hacen preguntas, se explican anécdotas… 

    Intentamos llamar a los jóvenes. Es difícil. Hace unos años que lo hacemos. Y al menos sabemos que los jóvenes suben una vez al castillo. Después, hay padres que el sábado suben con sus hijos. 

    Además, con el Alei Alei la fiesta se extiende más por las calles de Capdepera y es una forma de celebrarlo entre todos. 

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