14 marzo 2026

    A L’AGUAIT Pere R. Guaita

    Pere R. Guaita

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    TERTULIA CIUDADANA EN “CAFÉ L’ORIENT”

    Ya tocaba, pero había que pedir reserva para los tertulianos en este establecimiento tan carismático de la plaza del mismo nombre.

    Reunida la sociedad de charlatanes de la villa, cada día más animados y puntuales a la cita quincenal que tiene como objeto pulsar la actualidad local, el suscribiente –que en esta ocasión no llega acompañado de guardaespaldas–, bolígrafo en ristre (me dejé la grabadora, aposta, para que una vez publicado “l’Aguait” no se me requiriera para comparar lo escrito con lo grabado, ¡je, je!), pues dispuesto a tomar nota.

    —“En la anterior tertulia hablamos de aparcamientos en la plaza del Sitjar, ¿verdad?”, inquiere Juan, que da la impresión de saber más cosas sobre el particular.

    —“A mí me ha llegado el comentario de un político, en sentido femenino, diciendo que jamás antes había habido más plazas de aparcamiento en el municipio”, dice Toni, a quien Juan confirma haber oído el comentario en cuestión.

    —“Pues, abundando en el asunto –continúa Toni– parece ser que el consistorio ha planteado al Govern balear el problema de la Casa Consistorial y qué hacer con ella, y parece que ha tenido buena acogida por parte de la presidenta Prohens o sus adláteres.”

    —“Es un tema muy cacareado desde la anterior legislatura. Que, por cierto, ha reverdecido los ánimos de una facción afín al exalcalde Fernández, animando a éste a volverse a presentar en las próximas elecciones municipales”, apunta Miguel.

    —¿Qué facción es ésta? ¿Es sobre la escisión del PSOE local? ¿No será una componenda para que, en el futuro, existan dos versiones de “socios listos” que puedan unirse después de los comicios?”, pregunta Andrés.

    —“No sé hasta qué punto esta componenda que dices recibiría las bendiciones de los mandamases provinciales, claro que si Francina gana, la decisión podría torcerse a favor de los “oficiales” de ahora mismo. Habrá que ver cómo se desarrolla el tema por si Aina, la exdelegada de gobierno, se echa al terreno de juego. A mí me han asegurado que el antiguo primer edil no goza de las bendiciones de Ciutat”, pontifica Tomeu.

    —“Pues, aquí en Capdepera, también existen dos facciones, o tres, entre los empresarios locales, preferentemente hoteleros. Algunos, no pocos, añoran la etapa de don Rafael F. Mallol, el cual no creo que lo tenga muy fácil a la hora de su regreso”, apunta el simpatizante de izquierdas, Sebastián.

    —“Tenéis poca memoria, la historia a veces se repite, otras no. Cuando Salvador Moll fue alcalde socialista de Capdepera arrasó –igual que Muntaner, otro buen alcalde–. Moll solamente tenía una “viga en el ojo”: el de Sa Central, a quien supo torear, ¡y no era fácil!”, recuerda Jaume.

    —“¿No querrás insinuar que, al cabo de los años, Salvador volvió a presentarse sólo como independiente, paseándose casa por casa haciendo campaña, y cayó en desgracia sin conseguir su objetivo? Las comparaciones son odiosas, a veces. Si Fernández hace lo mismo, seguro que cuenta con todo un aparato de fuerza a sus espaldas”, asegura Pedro.

    —“¡Vamos a ver, señores! –pongo yo orden en la tertulia– Nos estamos yendo por los cerros de Úbeda!”

    —“¡Ojo! Que aquí los cerros son de Sos Sastres, ¡¿eh?!”, ríe el camarero que nos sirve y que hace un rato escucha nuestras disquisiciones.

    —“¡Ah, claro! –se disculpa Toni– Hablábamos del antiguo edificio del Ayuntamiento, ¿verdad? Pues resulta que, si el Govern balear responde afirmativamente a la solicitud de nuestra flamante alcaldesa, de su mismo partido, en cuanto a subvencionar un cambio “quasi” radical de “Es Sitjar”, Capdepera podría salir muy beneficiada por lo que a aparcamientos y espacio público se refiere…”

    —“¡Venga, venga!, al grano, Zamorano, que tú, con tal de alabar las excelencias de quien gobierna, eres único, amigo”, grita el Sebas.

    —“Pues eso. Si Palma corre a cargo del presupuesto para derruir “La Sala” y, en el subsuelo de la plaza, hacia la calle Principal –ca’n Rata y aledaños–, subvenciona unos aparcamientos subterráneos y reorganiza los espacios de la explanada del “Sitjar”, el pueblo parecerá otro”.
    (Plas, plas, aplausos de unos cuantos…) Brindan todos, al unísono, por ello.

    —“Eso es lo que tendría que haberse hecho hace años con el aparcamiento de Ca’n Cabriel, frente a Ca’n Patilla”, señala Miguel.

    —“Sí, pero creo que estos solares estaban “sub iudice” desde que desapareció el exalcalde Flaquer Moll, propietario de los mismos. Ningún consistorio quiso hacerse cargo de esta “patata caliente”. Mirad el diseño de aparcamiento que tenían para este solar hace 30 años.” Tomeu nos lo enseña y nos lo quedamos.

    —“Sin duda, Capdepera pueblo necesita una remodelación en varios sentidos. Con lo que crece su hija mayor en habitantes y superficie, pronto parecerá un “llogaret” calarajader… No es cosa mía, lo oí de boca de unos asistentes a la fiesta del Carregador –por cierto, Mireia Ferrer, su esposo y su bebé fueron agasajados con las caricias y saludos del público asistente, con el natural orgullo de los padres de la alcaldesa, también presentes–, incluso creo que éstos debieron oír el comentario, pues estaban muy cerquita”, decía Pedro.

    —“Y es que –ya que tocáis Es Carregador y su fiesta religiosa– la parroquia de Capdepera ya es, en cierto modo, el templo menor católico de Capdepera. Solamente se celebra una misa los domingos, mientras que la “catedral” de Cala Rajada celebra tres. ¡Poco clérigo!”, se queja Andrés, de misa y comunión diarios, que se ve necesitado de desplazarse a Artà de vez en cuando.

    —“Sí, en Artà hay dos curas. Los dos jubilados, pero que tienen mucha influencia con el Obispado. Por sus fiestas, el Obispo ha ido dos días consecutivos a presidir la Eucaristía y lo anunciaron en los programas. Sin embargo, en los de Capdepera no se le nombra para nada. ¡Seguro que no nos visitará!”, continúa debatiendo Andrés.

    —“¡Es una pena, pues! Algunos feligreses querían pedir al Reverendísimo don Sebastià Taltavull que intermediara para que Patrimonio de la Seu subvencionara los 8.000 € que costará reformar la talla de la Virgen de la Esperanza, y no cargársela a los pocos fieles que acuden a misa.”

    —“¡Hombre! A este tema podríamos sacarle punta en una venidera tertulia, ¿no creéis?”, preguntaba Jaume.

    —“¡Con la Iglesia hemos topado!”, sentencian casi todos al unísono.

    Y hasta aquí hemos llegado en este deambular periódico por bares, cafés, tascas y restoranes de Capdepera pueblo. ¡Ha sido un placer! Au revoir!

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