Los actos se cometieron en una vivienda de la calle Monturiol, cuando la dueña estaba durmiendo.
Vaya miedo. Encontrarse tranquilamente en casa durmiendo y sin que uno se dé cuenta alguien entre en casa para desvalijar todo lo que puedan.
Esto es lo que ha ocurrido días atrás en Cala Rajada. Según hemos podido confirmar, los hechos ocurrieron en una vivienda de la calle Monturiol, cuando la propietaria se encontraba durmiendo.
Por otra parte, nos cuentan que han sido varios los domicilios afectados, pero que tengamos constancia es éste en concreto.
Todo sucedió la madrugada del martes al miércoles, cuando un ladrón, acompañado de otro sujeto, entró en una vivienda de la citada calle aunque los propietarios pudieran estar dentro durmiendo tranquilamente. Parece de película, pero nada más lejos de la realidad.

Se trata de un delincuente habitual de la zona, que ya ha sido detenido en varias ocasiones por cometer delitos varios, entre ellos los de robo y apropiarse de lo ajeno; al igual que su compañero.
Al parecer hasta la fecha actuaban en la zona de Canyamel y este verano han decidido trasladarse a Cala Rajada. Suelen apropiarse de lo ajeno; de todo aquello que pueden y de las más diversas formas posibles. La última, entrando en un domicilio cuando su propietaria dormía tranquilamente.
Tal y como se muestra en las imágenes que adjuntamos a esta información (que corresponden a las cámaras de seguridad de una de las viviendas en las que el ladrón entró para robar), éste aprovecha cualquier acceso para adentrarse en el domicilio, sobre ahora en verano que, por las altas temperaturas, mucha gente duerme con las ventanas abiertas.
En este caso y por lo que se puede presenciar en las instantáneas, el ya detenido (no sabemos hasta cuando porque lo más seguro es que salga a la calle antes de que cante un gallo), accedió al domicilio por una terraza superior con acceso por medio de una escalera a la vivienda.
Desde allí, se adentró en el domicilio para rebuscar entre los enseres de la casa. El botín no fue muy alto: un reloj y una mochila.

Pero aquí, muy posiblemente el problema no sea lo que se llevó, sino el miedo y el desamparo que posiblemente sufran ahora los propietarios de las viviendas en las que se produjeron los robos.
¿Quién repara ahora la sensación de desamparo? ¿Quién se encarga de qué un acto de estas características no se vuelva a producir? Sin lugar a dudas, algo no está bien cuando un delincuente habitual sigue cometiendo actos de similares características porque sabe que las consecuencias van a ser mínimas.
Posiblemente, el problema no sea de seguridad, sino más bien de la normativa penal vigente y las sanciones y penas que hay que cumplir al cometer un delito de tales características.
Ahora, muy posiblemente, en un par de días, volveremos a ver a este individuo y a su compañero paseando tranquilamente por el municipio, sin ningún tipo de problema, con la sensación de frustración que pueda generar en los agentes de la Policia Local y la Guardia Civil cansados de detenerlo cada vez que comete una fechoría.

¿A quién no se le acabaría la paciencia de ser así? No hace falta que respondan.
El problema es de fondo. Se puede detener a todos los delincuentes y personas que cometen actos delictivos, pero si la legislación vigente no consigue corregir la situación, es que hay un problema de fondo, y nos lo tenemos que hacer mirar.
De momento, una vez más, el ‘caco’ ha sido detenido, seguramente puesto a disposición judicial, y según marca la legislación ya debe estar o estará en breve a la calle.
Sin duda, esto se asemeja al día de la marmota.
