5 abril 2026

    Una vecina de Capdepera recoge firmas ante la imposibilidad de entrar con su perro en los refugios de montaña de Mallorca 

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    Abigail de la Rosa se ha puesto en contacto con Faxdepera porque “cada vez hay más limitaciones y es imposible hacer senderismo con mi mascota”

    Abigail de la Rosa es una vecina de Capdepera que esta semana se ha puesto en contacto con nosotros para contarnos su problema.

    Por lo visto, desde hace años Abigail es aficionada al senderismo. En esta ocasión nos ha querido contar las dificultades que sufre a la hora de salir de excursión por la montaña con su perro, ya que cada vez ve que hay más limitaciones para ello. 

    A causa de esta situación nos ha remitido una carta en la que denuncia su caso y el de muchas otras personas que sufren lo mismo. 

    “Cada vez hay más problemas e inconvenientes para salir a la montaña con nuestros perros”, dice, al mismo tiempo que añade que “antes era solo en Parc de Llevant, pero ahora es en toda la Serra de Tramuntana, cuando una modificación de la normativa (recogida en la carta que nos ha remitido) dicta que los perros dejan de ser cosas para convertirse jurídicamente en seres vientes”. 

    Es consciente de que “posiblemente el problema venga por un número reducido de propietarios de perros que no respetan las normas y eso lleva a la administración a limitar mucho los espacios en los que se puede ir con las mascotas”. 

    Es por ello que cuenta que antes podía ir por todo tan tranquila con mi perro, de excursión, pasar unos días por la montaña, disfrutar de la naturaleza y del entorno natural que nos presta la Isla.

    “Pero de un tiempo a esta parte he visto como no dejan ir con perros al Parc de Llevant, cuando los políticos se han hecho la foto esta semana alardeando de su ampliación, y ahora pasa lo mismo en la Serra de Tramuntana”, explica. 

    De hecho, nos comenta la experiencia que tuvo no hace mucho tiempo cuando decidió recorrer la Serra en varios días haciendo paradas en los refugios del Consell. 

    “No me dejaban entrar en el bar con el perro, pero es que además no tenían espacios acondicionados para poder pernoctar con ellos cuando los hoteles, las compañías marítimas y los propios bares y restaurantes ya se están adaptando a las normativas vigentes que regulan estas situaciones. Pero si hay camarotes en los barcos para ir con los perros”, asevera.

    Es por ello que “me extraña que en la propia naturaleza sea donde te encuentres más problemas para poder disfrutar con los animales”. 

    Uno de los casos concretos que describe fue en la zona de Biniaraix, en los tres picos (Cornadors, Rateta, Franquesa), donde al pasar por fincas privadas me decían que no podía ir con el perro suelto”, algo que en cierto modo reconoce que comprende, porque hay gente con perros peligrosos que los llevan sueltos. 

    “Aquí es donde pagamos justos por pecadores”, argumenta. 

    En este sentido, recuerda que en la zona del Parc de Llevant, “está prohibido ir con perros, porque deben temer que puedan atacar a las cabras y ovejas”, señala; a la vez que explica que “esto se resolvería si la administración pusiera unas multas muy grandes y regulara muy bien la tenencia y salida con animales”.

    Desesperada sin poder salir de excursión con su perro, Abigail ha presentado un escrito en la Conselleria de Medi Ambient y el Ibanat, que son los dos organismos responsables en este sentido y que regulan los espacios naturales. 

    Lo ha hecho presentado la documentación por registro en el Ajuntament para que desde el consistorio se remita a las administraciones pertinentes. 

    Además, está promoviendo una recogida de firmas para tal efecto porque “hay que hacer algo porque si no un día resultará que no podremos salir con los perros. 

    Si ir más lejos, nos recuerda una situación vivida en Lluc, “en la zona de acampada”. Dice que “se acercó un hombre que debía ser un guarda forestal y que velaba porque se cumplieran las normas, y me dijo que el perro no podía dormir allí, que tenía que quedarse en el coche”.   

    “¿Pero adónde hemos llegado?”, se pregunta. 

    De hecho recuerda que le comentó a dicha persona que las normativas al respecto habían cambiado y “ésta me respondió con que a ellos sus responsables no les habían comunicado ningún cambio, de momento”.

    Es cierto que actualmente las propias compañías navieras, que antiguamente obligaban a llevar a los perros en jaulas durante todo el trayecto a Barcelona, Valencia o Eivissa y Menorca, ahora han creado espacios específicos para estas mascotas, hasta el punto de acondicionar camarotes para tal efecto.

    ¿Quién no ha visto alguna vez un perro en un restaurante, principalmente en una terraza?

    Bien es cierto pero que posiblemente gran parte de la animadversión que pueda producir la presencia de estos animales venga dada por el mal uso y comportamiento de algunos propietarios, los cuales no recogen las cacas de sus mascotas, los llevan sueltos cuando saben que pueden atacar aunque sea ladrando a las personas con las que se cruzan: “no hace nada”, dicen; pero el susto no te lo quita nadie. 

    Estos comportamientos egoístas e incívicos son los que generan el rechazo de una gran parte de la sociedad a integrar totalmente a los canes a la sociedad. 

    ¿Cómo se podría resolver ésto? “Con una normativa fuerte y contundente con sanciones económicas muy altas para aquellos que no las cumplan” reconoce Abigail.

    Claro, ¿pero quién pilla al dueño que no recoge la mierda de su perro o que ve a los perros sueltos por ahí? La Policia Local, que es quién debe ocuparse, no da a basto y de hecho no tendría que estar patrullando y vigilando para tal efecto porque tiene labores muchas más importantes y necesarias.

    Aquí es donde los propios ciudadanos, para preservar su propio entorno y la urbanidad social tendría que poder denunciar sin problema a aquellos que no cumplen con la normativa. 

    ¿Acaso va a tener que sentirse más culpable el que denuncia un delito que el que lo comete? Aquí debería cambiar la mentalidad, porque el bien común está por encima de los individualismos y las tomas de libertad confundidas con el libertinaje. 

    De ser así, seguro que otro gallo cantaría. 

    “Lo único que quiero es poder disfrutar de la naturaleza con mi mascota y con responsabilidad”, comenta Abigail de la Rosa quien no se cansa de reiterar que “la normativa debe ser intransigente al respecto, pero debe permitir que aquellos que la cumplimos podamos disfrutar de la vida y del entorno maravilloso que tenemos en la Isla sin ningún tipo de problema y sin sentirnos mal”, considera.

    En definitiva, “cada vez somos más los que optamos por tener perros y viajamos con ellos; por ese motivo estoy convencida de que si los aceptaran, esto supondría una mayor demanda en las reservas de los refugios de Mallorca, tal vez así promoveríamos un turismo sostenible de calidad y no sólo estacional”, concluye.

    En el siguiente enlace podéis firmar la petición: https://chng.it/Wxs7HpPTc4

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