La “Renaissance” es un restorán ubicado en donde, un día, fue el bar “Papá Jaime”, o “Ca’n Pelat”, en el carrer Nou de Capdepera. Un establecimiento que marcó una época en los umbrales del turismo numeroso de alpargata de los meses de canícula de los años 70 del pasado siglo. En ese restorán de aires renacentistas fuimos los tertulianos a degustar un desayuno de campanillas. Como es nuestra costumbre, Pep Maria actuaba como mi secretario –a pesar de haberse jubilado recientemente– y allí conversamos con Joan, Miquel, Tomeu, Antoni, Pedro y Sebastián, los tertulianos de rigor, departiendo la actualidad “gabellina” y arreglando “el món i la bolla”.

Reloj
—“Sorprendió a más de uno el artículo publicado por Faxdepera hablando de las irregularidades del campanario y el reloj de la iglesia de Cala Rajada” —esgrime Tomeu para iniciar los diálogos.
—“Jo també ho trobo així. Lo de la ‘araña’ fue una expresión un tanto desafortunada, pero no exenta de una cierta verosimilitud, cuyo símil caía como anillo al dedo. Es extraño que con tanto presbítero ‘gabellí’ que concurre por la curia diocesana, ninguno haya conseguido que el prelado estuviera informado. Porque hay que leer lo que escribió el exmaestro de ceremonias de la parroquia calarajadera” —pontificaba Pedro, persona de casi “misa y comunión diarios”.
—“Dejaos de misas y de iglesias. Fariseos, publicanos y otros especímenes no son plato de buen gusto para ser tratados en esta mesa. Después salen los ‘voceros’ y ‘voceras’ de siempre y vienen a tergiversarlo, pero escondiendo la mano…” —asegura Joan.
—“Con la Iglesia hemos topado… ¡hablemos de temas más serios! ¿Qué pensáis del préstamo de ‘Ca Nostra’ al ‘Sol Naixent’?” —pregunta Sebas.
—“Yo creo que en ‘Llevates’, presidente imperecedero, no debe andar muy satisfecho. Y el de ‘La Ponderosa’, seguramente, estará muy feliz” —arguye Toni.
—“Tendremos que pedirlo en la Asamblea de julio, a ver qué nos cuentan. Sobre eso y otros asuntos” —comenta Miguel.
Nosotros dos, transcriptores, estábamos muy contentos al ver la resonancia que Faxdepera tiene entre el vecindario, pues todos son temas tratados en esta revista.

Bares y aparcamientos
—“En la plaça de l’Orient están ultimando el acondicionamiento del local que fue del Crédito Balear y, antes, bar de ‘La Palmera’, para volverlo a abrir al público. Han topado, los nuevos propietarios, con un problema de extracción de humos, que dificulta su apertura” —cuenta Tomeu.
—“Sí, aquella plaza será un ‘boulevard’ dedicado a la ‘menjúa’ y la bebida. Tendremos que acercarnos al ‘Kikinda’, a l’Orient o al Segle XII en próximas ediciones de esta tertulia” —anota Toni, más acostumbrado a las tapas y al bebercio que sus compañeros.
—“Y ya que habláis de ‘La Palmera’, ¿cómo anda lo del nuevo aparcamiento de Cala Agulla, que parece ser es del mismo propietario?” —inquiría Sebastián.
—“Pues se habla de una expropiación de los terrenos por disonancia con la propiedad. Decía Paulino, del Ajuntament, que si este organismo ofrecía cinco, el dueño solicitaba ocho, y que así se había ido dilatando en el tiempo la solución al tan cacareado ‘parking’.”
—“¡Una ‘badada’, vamos! Y eso que tanto el GOB, como otros partidos que sintonizan con éstos, no dejaron de ‘emprenyar’. ¡Como para hacerse, los inquilinos de la Corporación, los despistados!” —explicaba Pedro con su tono vehemente de sabelotodo, mientras daba buena cuenta de un “pa amb oli” regado con vino de Mortitx.
—“Había que ver la ausencia clamorosa, el pasado fin de semana de fuerte calor, de vehículos en ‘Sa Gravera’. Los coches de los domingueros provenientes de allende la comarca abarrotaban las calles cercanas a la playa de Cala Agulla, saturadas de coches de alquiler, e incluso entre los recovecos de los pinares circundantes. Los agentes de pantalón corto no daban abasto redirigiendo a los desinformados visitantes. Menos mal que los turistas iban a pie desde sus hoteles…” —exclamaba Juan.
—“La turistificación está a la vuelta de la esquina, amigos. Y, encima, la prensa sensacionalista y alguna agencia de viajes promocionan el turismo de excesos entre los jóvenes —véase como muchos estudiantes han acudido y acudirán a Capdepera a saltarse las normas— por lo que habrá que aplaudir a nuestras autoridades si consiguen repeler estas manadas incívicas que en el pasado año ya dejaron huella” —termina Miguel.
—“Sí, tienen un ‘bon berenar’ los del Consistorio. (Este nuestro de hoy es más sabroso, je, je, je). Sa Pedruscada y Cala Agulla están que arden, ¡vaya veranillo!”.
Nos ponen música y nos olvidamos de los problemas. En la “Renaissance”, renacemos todos… ¡Hasta el próximo encuentro, amigos!
