Hay celebraciones que, a fuerza de repetirse cada año, lejos de perder significado terminan convirtiéndose en una de esas citas que muchas personas esperan. La Associació de Gent Gran Ca Nostra volvió a celebrar su tradicional fiesta de aniversario, dedicada en esta ocasión a sus socios y socias nacidos en 1938.
El encuentro reunió a un gran número de personas y volvió a dejar algunos de los momentos más emotivos de la programación de la asociación. Familiares, amistades y miembros de Ca Nostra acompañaron a las personas homenajeadas en una celebración pensada precisamente para reconocer toda una vida y compartirla con quienes forman parte de su entorno.
Como ya explicábamos cuando se anunció el acto, Ca Nostra mantiene con esta celebración una tradición con la que cada año distingue a sus socios y socias de mayor edad. La asociación ha optado en los últimos años por entregar placas conmemorativas como recuerdo de la jornada, en lugar de los regalos que se ofrecían anteriormente.
Y después del homenaje llegó la parte más festiva. Marisa Rojas y Esperança Sureda pusieron la música a una velada que continuó con baile y con una importante participación.
Más allá del programa, la imagen volvió a ser la de cada año: muchas personas reunidas alrededor de quienes han acumulado buena parte de la historia reciente de Capdepera. Una fiesta sencilla, pero con un componente especial para las personas homenajeadas y sus familias, que Ca Nostra continúa manteniendo como una de sus citas más entrañables.


